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La Novena Revelación James Redfield
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UN AHORA MÁS PERMANENTE
La expansión del contexto histórico.
En el vuelo a Perú, nuestro personaje conoce al profesor de historia Dobson. Casualmente, Dobson ya está familiarizado con la Segunda Revelación y expone la importancia de comprender qué ha ocurrido en el pensamiento occidental en los últimos mil años en momentos en que completamos este milenio y seguimos adelante.
La Segunda Revelación
El Contexto para la Coincidencia. La Segunda Revelación ubica a nuestra «coincidencia significativa» dentro de un marco histórico más amplio. Responde los siguientes interrogantes: ¿Nuestras percepciones de estas coincidencias de vida son importantes en la historia o son simplemente un capricho o manía de nuestra época en especial, interesantes para nosotros pero inconsecuentes para el futuro? ¿Nuestro interés en la forma en que la dimensión espiritual parece impactarnos y llevarnos hacia adelante (en forma sincrónica) se desvanecerá al evolucionar la sociedad humana?
Crear una nueva cosmovisión. Liberados de nuestra preocupación secular de estos últimos cinco siglos, estamos logrando juntos un consenso en cuanto a nuestra naturaleza espiritual superior. Impulsar el cambio en la conciencia constituye el proceso de despejarnos y abrirnos psicológicamente y la exploración de una serie de caminos espirituales. Al hacer la síntesis de lo que valoramos en el campo psico-espiritual con lo que habíamos descubierto en el campo científico, estamos despertando nada menos que a una realidad nueva, más importante y más verdadera. La Segunda Revelación solidifica, entonces, nuestra percepción de las coincidencias misteriosas como rasgo central de toda una nueva forma de enfocar la vida.
La conexión con la energía espiritual
El Manuscrito enseña que para evolucionar, debemos primero volver a conectarnos con aquello para lo cual sobrevivimos como raza humana. Para que toda la cultura prospere, un número considerable de personas deben abrirse a la idea de permitir que la intuición las guíe nuevamente hacia una conexión con lo espiritual.
Por lo tanto, la Segunda Revelación es la visión macrocósmica de nuestra conciencia de grupo, la que nos llevó a preocuparnos por competir, controlar y conquistar. Los frutos de ese sistema de creencias son lo que estamos viviendo actualmente. En esencia, lo que pensábamos era lo que teníamos.
Encrucijadas
Estamos en una encrucijada sumamente interesante con una amplia gama de posibilidades hasta ahora nunca vistas. Este período de transfertilización entre los avances científicos en la física y las telecomunicaciones y las especies emergentes de espiritualidad, ecología, sanación alternativa y psicología ya está preparándonos para el futuro. Ahora, nuestra tarea, tanto cultural como individual, es seguir eligiendo prioridades más expansivas y enriquecedoras de la vida.
Creencias fundamentales
Sutiles y omnipresentes, las creencias fundamentales son factores invisibles determinantes en nuestras vidas. Estos pensamientos organizan imperceptiblemente nuestro campo de energía interna y determinan nuestra realidad continua. En la base oculta de nuestros pensamientos de todos los días referidos a lavar la ropa, ir a buscar a los chicos al colegio o querer más dinero, hay supuestos básicos que rara vez cuestionamos. Estos supuestos comunes, aprendidos de nuestra cultura, son creencias tales como «soy un individuo separado que debe competir para sobrevivir» o «estoy envejeciendo» o «lo que cuenta realmente es el mundo de la materia». Este nivel profundo de preocupación debe ser primero traído a la conciencia para luego poder expandirse o cambiar. Esta idea del poder de las creencias fundamentales para modelar nuestra vida cotidiana y atraer la sincronicidad constituye el fundamento de lo que llamamos el pensamiento del nuevo paradigma. Un paradigma es un modelo o esquema ideal de pensamiento o acción. Nuestro nuevo modelo de vida, entonces, muestra de qué manera nuestras creencias crean gran parte de lo que nos pasa. Joseph Campbell, gran estudioso de la mitología, describe el proceso evolutivo de ir más allá de lo conocido en lo que llama «el camino de la mano izquierda». En los mitos, que contienen los paradigmas vivientes de todas las culturas, el Héroe tradicionalmente elige el camino de la mano izquierda como lugar donde encontrará nueva información y descubrirá la verdad. El camino de la mano derecha es el dilema actual, el status quo, el lugar donde están todos los problemas. Para transformar el dilema, debe incorporarse nuevo material. De ese modo, los mitos despiertan en nosotros el arquetipo del viaje hacia la transformación. Nunca nos falta la esperanza de descubrir y recuperar.
Como bien señala la Segunda Revelación, el nuevo paradigma o nuevo pensamiento empezó a aparecer en la década del ’60 a través del movimiento del Potencial Humano. El nuevo pensamiento surgió en muchos campos, demostrando así la verdad de la unidad del cuerpo y la mente. Libros muy difundidos como los del físico Deepak Chopra, constituyen pruebas de la popularidad y la aceptación crecientes de este nuevo pensamiento. Chopra resalta algunos de los puntos fundamentales que distinguen al nuevo y el viejo pensamiento. Compara, por ejemplo, el viejo supuesto básico: Existe un mundo objetivo independiente del observador y nuestros cuerpos son un aspecto de este mundo objetivo.
Con el concepto del nuevo paradigma: El mundo físico, incluidos nuestros cuerpos, es una respuesta del observador. Creamos nuestros cuerpos del mismo modo que creamos la experiencia de nuestro mundo.
Pese a la riqueza de la literatura metafísica que siempre enseñó que somos nosotros los que creamos nuestra realidad, esta idea es sorprendente para aquellos de nosotros que nos sentimos frustrados por nuestras vidas, nuestros trabajos, el estado de nuestras finanzas o nuestra salud. Como vio nuestro personaje de La Novena Revelación, la potencia y el tamaño mismos de las plantas se ven afectados por la energía positiva que les enviaban los investigadores. Día a día, existe un corpus de investigación médica y científica cada vez mayor que corrobora la verdad de que la realidad es producto de la intención mental. Este supuesto por sí solo nos devuelve nuestro poder y promete esperanza para el futuro.
Otro supuesto fundamental de nuestro pensamiento anterior que Chopra se encarga de bajar de su pedestal, es: La conciencia humana puede ser totalmente explicada como producto de la bioquímica.
Ha aparecido nueva información que nos muestra que: La percepción... es un fenómeno aprendido. El mundo en que vivimos, incluida la experiencia del cuerpo, es totalmente dictado por la forma en que aprendimos a percibirlo. Si cambiamos nuestra percepción, cambiamos la experiencia de nuestro cuerpo y nuestro mundo. Un tercer supuesto del viejo paradigma, nuevamente de Chopra, es: Nuestra percepción del mundo es automática y nos da una imagen exacta de cómo son realmente las cosas.
Una de las cosas más interesantes de los supuestos del nuevo paradigma es que: Si bien cada persona parece separada e independiente, todos estamos conectados con esquemas de inteligencia que gobiernan todo el cosmos. Nuestros cuerpos son parte de un cuerpo universal, nuestras mentes, un aspecto de una mente universal. Esta idea constituye el fundamento de la Primera Revelación, según la cual podemos empezar a evolucionar conscientemente percibiendo las coincidencias que tienen un sentido para nuestro crecimiento. No estamos solos. Las respuestas a nuestros interrogantes nos llegan a través de una inteligencia mayor que nuestra mente consciente, si es que confiamos en este proceso.
Resumen de la Segunda Revelación
La Segunda Revelación es la conciencia de que nuestra percepción de las misteriosas coincidencias de la vida constituye un hecho histórico significativo. Después del colapso de la cosmovisión medieval, perdimos la seguridad derivada de la explicación del universo que daba la iglesia. Por lo tanto, hace quinientos años decidimos colectivamente concentrarnos en el dominio de la naturaleza, en la utilización de nuestra ciencia y tecnología para establecernos en el mundo. Empezamos a crear una seguridad secular para reemplazar la espiritual que habíamos perdido. Para sentirnos más seguros, descartamos y negamos sistemáticamente los aspectos misteriosos de la vida en el planeta. Elaboramos la ilusión de que vivíamos en un universo que era totalmente explicable y predecible y en el cual los hechos fortuitos no tenían significado alguno. Para mantener la ilusión, tendimos a negar cualquier evidencia de lo contrario, a limitar la investigación científica de los hechos paranormales y a adoptar una actitud de escepticismo absoluto. Explorar las dimensiones místicas de la vida pasó a ser casi un tabú. Sin embargo, gradualmente, se produjo un despertar. Nuestro despertar es nada menos que la liberación de la preocupación secular de la edad moderna y la apertura de nuestras mentes a una cosmovisión nueva y más verdadera.
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