La Novena Revelación


James Redfield

 

 

Más personas experimentarán estados trascendentes.

La Quinta Revelación nos alienta a experimentar directamente la magnitud del universo y nuestra innegable unidad con él. Hacerlo, nos permite dar un gran paso en la comprensión, incluso vislumbrar el futuro. En los estados trascendentes, desaparecen el tiempo, el espacio y las leyes naturales y se experimentan una paz y un amor inefables y la sensación de estar realmente en casa. El universo nos proporciona todo lo que necesitamos, si nos abrimos a él. Hasta este siglo, la evolución de la humanidad, nuestro tamaño físico, el desarrollo de las técnicas y la tecnología, la estructura de nuestras sociedades y nuestra expectativa de vida más larga, se produjo inconscientemente. El cambio profundísimo del siglo XX es que de aquí en más la evolución humana se producirá conscientemente.

 

La Quinta Revelación predice que en este período histórico más personas empezarán a alcanzar estados extraordinarios de conciencia, no sólo los que practican las tradiciones esotéricas. Ya no nos satisface hablar simplemente de estos estados; ahora queremos la experiencia directa.

 

Más creatividad que control.

Al vincularnos con la fuente universal a través de la intuición, seremos guiados para vivir desde un lugar de creatividad y no de control. La Quinta Revelación resuelve el dilema de la competencia por el poder señalado en la Cuarta Revelación. Cuando cada vez más de nosotros estemos conectados con y por la energía espiritual, las luchas de poder entre individuos y sociedades serán superadas. Este proceso se producirá en un primer momento a los tirones hasta que aprendamos nuevas formas de ser.

 

Rendirse es la clave que abre la puerta nada menos que a la pertenencia universal. En el caso de nuestro aventurero, esta unidad con todas las cosas llega como a través de una situación extrema de miedo, pánico y certeza de que va a morir. Cedió el control y está dispuesto a aceptar cualquier cosa que pueda ocurrirle. Literalmente, su viaje hasta este punto culmina en la muerte de su vieja conciencia y un renacimiento a nuevas posibilidades.

 

La Quinta Revelación nos insta a ejercitarnos para alcanzar esta conciencia sin esperar la intervención divina o una crisis en la vida. tarea consiste en empezar a abrirnos cada vez un poco más y a empezar el viaje hacia ese estado último de unión.

 

Para hacerlo, se nos dice que «debemos aprender a llenarnos conscientemente de energía porque es ella la que produce las coincidencias, y las coincidencias nos ayudan a realizar el nivel nuevo en forma permanente"

 

Aumentar la vibración

Podemos aumentar nuestra conexión con esta energía estando abiertos, usando nuestro sentido de apreciación y concentrándonos en la sensación de ser colmados. Cuando algo sucede más allá de la casualidad para hacernos avanzar en nuestra vida, nos convertimos en personas realizadas. Sentimos que estamos alcanzando lo que el destino nos lleva a ser. Cuando esto sucede, el nivel de energía que produjo las coincidencias está establecido en nosotros. Podemos vernos despojados de él y perder energía cuando tenemos miedo, pero ese nivel sirve como nuevo límite exterior que puede recuperarse fácilmente. Somos una persona nueva. Existimos en un nivel de energía más alta, en un nivel de vibración más alta. Recuérdelo.

 

La Quinta Revelación nos muestra tanto el potencial para la conexión universal como las razones por las cuales somos incapaces de hacer o mantener esa conexión. Una importante parte de la Quinta Revelación queda demostrada cuando nuestro personaje «baja desde la montaña». Metafóricamente, vuelve a entrar en el mundo del conflicto, armas, soldados patrullando y relaciones basadas en competir por la energía (Marjorie prueba ser su maestra en esto cuando empiezan a enamorarse). Como un pichón que aprende a volar, él debe aprender a mantenerse a flote en la nueva corriente de energía. Otros podrían absorberlo y generarle inseguridades respecto de sí mismo.

 

En unidad con el universo

Observa los detalles específicos de los momentos de nuestro personaje en la cima de la montaña. ¿Qué puede aplicarse? «Sentí una conexión eufórica con todo, y esa especie de seguridad y confianza totales. Ya no estaba cansado... Me sentía liviano, seguro y conectado... como si todo el paisaje fuera parte de mí.» Buscando la mejor manera de describir la sensación general, dice: «Creo que sentía amor por todo». Esta sensación de arrobamiento es comparable a los estados de éxtasis de muchos místicos cristianos y a los informes de vida después de la muerte que describen cómo se siente la omnipresencia de lo divino en todas las cosas vivas.

 

Aceptar la energía universal del amor

Cuando empieza a ejercitarse para volver a experimentar esa sensación concentrándose en la belleza de un árbol cercano, no tiene muy en claro cómo hacerlo. Se enoja con el sacerdote que lo ayuda: «El amor es algo que simplemente ocurre.

No puedo obligarme a amar algo" El sacerdote avanza en las enseñanzas y le explica la función del amor. «Usted no se obliga a amar. Deja que el amor entre en usted."

Para hacerlo –dice- debemos posicionar la mente recordando cómo sentimos el amor en el pasado y tratando de sentirlo nuevamente. Con coraje, nuestro personaje vuelve a intentarlo. Al admirar la forma y la presencia del árbol, su apreciación de su belleza y singularidad crece y crece hasta que puede sentir realmente la emoción del amor. Si bien el árbol es el foco de su atención, lo que hizo fue recrear una experiencia envolvente de amor.

 

Nuestro personaje no está forzando el sentimiento de amor, ni tampoco lo crea artificialmente. El amor no va de él al árbol, es decir, el camino que normalmente creemos que recorre el amor. En general, tendemos a pensar en el amor como un sentimiento que se genera dentro de nosotros y sale hacia el objeto de nuestro amor. Con la Quinta Revelación aprendemos que para alimentarnos de la energía universal debemos abrirnos a ella. Abiertos, podemos recibir energía, coincidencias y otros dones de la inteligencia universal.

 

Conectarnos con la energía por etapas pequeñas.

En cuanto nuestro personaje empieza a juzgarse por no repetir su experiencia de la montaña, su energía cae en forma abrupta. El sacerdote enfatiza que debe tratar de volver a conectarse de a poco.

 

Al dejar de lado dudas y juicios, una vez más vuelve a abrirse. Cuando aprecia la belleza del árbol, se abre un poco más. El sentimiento de apreciación de la forma del árbol crece. Esta vez lo logra y el sacerdote observa la energía que penetra en él, y vuelve al árbol. Según las palabras del sacerdote, «cuando apreciamos la belleza y la singularidad de las cosas recibimos energía. Cuando alcanzamos un nivel en el que sentimos amor, podemos enviar la energía de vuelta con sólo desearlo».

 

En suma, cuando tratamos de interactuar con quienes están en un estado de conciencia normal o cuando volvemos a vivir en un mundo competitivo a menudo el estado expandido empieza a desintegrarse. No obstante, aunque retrocedamos a lo que percibimos como una conciencia común, la experiencia mística cambió para siempre la idea que tenemos de nuestros límites. Ahora tenemos un ejemplo de otra forma de ser que nos ayudará cuando nos disciplinemos a nosotros mismos.

 

¿Recuerda alguna oportunidad en que se haya sentido abierto, vivo, al apreciar una escena en la naturaleza? ¿Experimentó una sensación de atemporalidad y de conexión con la tierra? ¿Cuánto hace que no tiene una experiencia de este tipo? ¿Qué se lo ha impedido? Si su respuesta es que el tiempo y las necesidades de la vida le impidieron esta importante conexión con la naturaleza, tenga en cuenta el consejo del Padre Sánchez: «Encontrar suficiente energía para mantener ese estado de amor sin duda ayuda al mundo, pero nos ayuda más directamente a nosotros. Es la cosa más hedonista que podemos hacer.»

 

Sánchez señala que debemos repensar nuestra definición del amor como algo que hacemos para hacer del mundo un lugar mejor. El verdadero trabajo de la evolución se hace cuando estamos en un estado de conexión con la energía universal para nosotros mismos. En este sentimiento existimos en una vibración más alta y, consecuentemente, somos más capaces de vivir nuestro objetivo. Junto con otros que se armonicen en estos niveles, cambiamos la visión del mundo de manera automática. Individualmente, contribuimos a la evolución a través de un proceso que consiste en llenarnos de energía, avanzar gracias a las coincidencias, volver a llenarnos y avanzar nuevamente.

 

La conexión oriental

Los que empezaron a estudiar y practicar la filosofía oriental a través de la meditación Zen, el Hatha Yoga, las artes marciales, la acupuntura y otras disciplinas sanadoras han hecho una importante contribución al despertar espiritual en Occidente. Tal como predice la Quinta Revelación, este flujo de información sobre la conexión mente-cuerpo contribuyó significativamente a ampliar nuestra percepción del mundo.

 

En su despertar espiritual sobre la cima de la montaña, nuestro personaje también sintió que un torrente de energía subía por su columna vertebral. Esta energía inherente, al alcance de todos, se llama Kundalini en la tradición espiritual india. Representada por la imagen de una serpiente enroscada durmiendo en la base de la columna, es energía creativa pura y se la considera nada menos que la fuerza activadora de la evolución. Al despertarse, la energía sube por la columna, activa los centros de energía del cuerpo y libera distintas sensaciones emocionales y físicas. La alianza entre la armonización oriental con el flujo universal (ser) y la capacidad occidental para actuar a partir de nueva información (hacer) constituye un aspecto fundamental de la tendencia hacia la totalidad que es tan esencial para la espiritualidad emergente.

 

 

 


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