La Novena Revelación


James Redfield

 

 

Nuestra herencia parental y los dramas de control

Mientras nuestro personaje sigue adelante con el Padre Sánchez por caminos de montaña cada vez más angostos y serpenteantes, tiene tiempo de analizar cómo podía controlar la energía siendo distante. Como una respuesta directa a esto interrogante, un incidente con dos personas en la ruta demuestra claramente una oportunidad perdida de avanzar en su camino debido a su renuencia a mostrarse. Abatido, le pregunta a su mentor cuál es el siguiente paso. Este le dice que puede descubrir y acelerar el objetivo de su vida reflexionando sobre los logros, los fracasos y la filosofía de sus padres, pero sólo si deja de caer en su dramatización del control. De manera muy oportuna, conoce al Padre Cari entre las antiguas ruinas de Machu Pichu. Este sacerdote guía a nuestro personaje en el proceso de poner en claro su pasado, Empieza a ver que siempre actuó en base a un interrogante vital que se formó en su infancia.

 

La Sexta Revelación enseña que cada uno de nosotros constituye el siguiente paso en la evolución dentro de la estirpe creada por nuestros dos padres. Podemos encontrar nuestro objetivo más elevado en la vida reconociendo qué hicieron y qué dejaron de hacer nuestros padres. Reconciliando lo que nos dieron con lo que nos dejaron por resolver podemos formarnos un cuadro claro de quiénes somos y qué se supone que debemos hacer.

 

¿Por qué, entonces, no nos sentimos realizados y satisfechos? La Sexta Revelación nos dice que interferimos con nuestra evolución aferrándonos a querer controlar la energía mediante un proceso llamado de drama de control. Frenamos, literalmente, el avance de nuestro destino utilizando un esquema de control de la infancia que repetimos en lugar de permitir que la sincronicidad nos haga avanzar.

 

En general, hay dos formas agresivas y dos pasivas de controlar la energía, que aprendemos en la infancia. Al identificar nuestra dramatización específica del control, empezamos a liberarnos de este comportamiento limitador. Una vez que tomemos conciencia de cómo frenamos el flujo de energía que nos lleva naturalmente hacia nuestro objetivo más alto, empezaremos a conocer nuestro verdadero yo.

 

De vuelta al pasado

Hasta ahora, nuestro personaje principal recorrió su camino metafóricamente a ciegas. Busca respuestas pero en realidad no sabe cuáles son las preguntas. Se siente, alternativamente, inquieto, excitado, confundido, a la defensiva, deprimido, eufórico e intrigado. No sabe adonde va y no comprende por qué no llegó a ninguna parte. ¿Le suena familiar?

 

En la Primera Revelación aprende que se dan constantemente coincidencias que son significativas y muestran que algo misterioso está ocurriendo. En la Segunda, se da cuenta de que su conciencia es históricamente significativa y quiere participar del despertar espiritual. Con la Tercera Revelación, toma conciencia de la existencia de la energía invisible del universo que responde a lo que él piensa. En la Cuarta Revelación, ve claramente que él y otros se quedan atascados tratando de extraerse energía mutuamente y terminan sintiéndose vacíos e insatisfechos. La Quinta Revelación aparece cuando se conecta espontáneamente con la energía universal en la cima de la montaña. Desde ese pico, vuelve a entrar en el mundo terrenal y está dispuesto a convertirse en un participante más activo del desarrollo sincrónico de su destino.

 

A esta altura del viaje, sabe que puede conectarse conscientemente con la energía universal y empezar a instituir su nuevo nivel de conciencia. Está listo para definir su interrogante vital para que la misteriosa acción del universo pueda acelerarse. Está listo para dejar de lado su necesidad de controlar.

 

El interrogante vital

Nuestro personaje aprende en la novela que «usted está aquí porque es donde necesita estar para continuar la evolución. Toda su vida ha sido un largo camino que lo condujo directamente a este momento», Como nuestro personaje en el libro, usted llegó al punto en que está listo para evolucionar conscientemente. Deje de leer por unos instantes y piense en esta afirmación referida a usted mismo. Recuerde cómo llegó a leer La Novena Revelación y otros libros similares sobre espiritualidad y desarrollo personal. ¿Ve que toda su vida lo condujo hasta este momento en que lee esta página? ¿De qué manera está ayudándolo el estudio de las Revelaciones a seguir evolucionando en su vida? Todos sus logros, inquietudes, frustraciones y etapas de crecimiento lo prepararon para que estuviera aquí y ahora explorando las Revelaciones.

 

¿Qué son los dramas de control?

Recuerde que la Cuarta Revelación nos dice que los seres humanos compiten por la energía. Lo hacemos para sentir aliento psicológico. Creemos que debernos obtener atención, amor, reconocimiento, apoyo, aprobación -todas las formas de energía- de los demás. Adoptamos una forma de atraer la energía hacia nosotros mediante el tipo de interacciones que teníamos de chicos con nuestros padres.

 

Una de las primeras medidas que debemos tomar para evolucionar conscientemente es dejar de lado las actitudes pasadas, los miedos, la información errónea y la conducta tendientes a controlar el flujo de energía. En los primeros años de vida, nos adaptamos inconscientemente a nuestro medio ambiente. La forma en que nos trataron nuestros padres y la forma en que nos sentíamos con ellos, fue el terreno de entrenamiento en el que aprendimos a controlar la energía que fluye a nuestro alrededor.

En La Novena Revelación leemos:

Cada uno debe remontarse a su pasado, a la vida familiar inicial y ver cómo se formó ese hábito. Ver su aparición mantiene nuestra forma de controlar en el nivel consciente. Recuerde: la mayoría de los miembros de nuestra familia representaban a su vez un drama para tratar de absorber energía de nosotros cuando éramos chicos. Es por eso que tuvimos que formar un drama de control. Nos hacía falta una estrategia para recuperar la energía. Siempre desarrollamos nuestros dramas particulares en relación con los miembros de nuestra familia. No obstante, una vez que reconocemos la dinámica de la energía en nuestra familia, podemos ir más allá de estas estrategias de control y ver qué ocurre en realidad.

 

En el Manuscrito se mencionan cuatro clasificaciones principales de manipulaciones y operan en un continuum. Algunas personas usan más de una en circunstancias distintas pero la mayoría de nosotros tenemos una dramatización del control dominante que tendemos a repetir, según cuál haya sido la que dio resultado con los miembros de nuestra familia.

 

Clasificación de los Dramas de Control

EL INTIMIDADOR

Los intimidadores logran que todos les presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, amenazas y exabruptos. Mantienen a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y, en casos extremos, furia. La energía va hacia ellos debido al miedo y la sospecha del «próximo hecho». Los intimidadores siempre ocupan el escenario. Hacen que los demás se sientan atemorizados y ansiosos.

Básicamente egocéntricos, su comportamiento puede ir desde dar órdenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente, ser autoritarios, inflexibles y sarcásticos, a ser violentos. Los intimidadores son quizá los más apartados de la energía universal. Inicialmente atraen a los demás creando un aura de poder.

 

INTERROGADOR

Los Interrogadores son menos amenazadores desde el punto de vista físico, pero socavan el ánimo y la voluntad cuestionando mentalmente cualquier actividad y motivación. Críticos hostiles, buscan formas de hacer sentir mal a los demás. Cuanta más atención presten a sus errores y sus defectos, más pendiente estará usted de ellos y más reaccionará a todo lo que hagan. Al hacer esfuerzos para probar su valía y responderles, más energía les está enviando. Es probable que todo lo que diga sea usado en su contra en alguna oportunidad. Usted se siente corno constantemente vigilado.

 

DISTANTE

Las personas Distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. A menudo solitarios, mantienen distancias por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones (como lo hicieron sus padres Interrogadores), Piensan que tienen que hacer todo solos, no piden ayuda. Necesitan «mucho espacio» y a menudo evitan quedar atados con compromisos. De chicos, no los dejaron satisfacer su necesidad de independencia o no los reconocieron por su propia identidad.

 

EL POBRE DE MÍ o VÍCTIMA

Los Pobre de Mí nunca piensan que tienen suficiente poder para enfrentar al mundo de una forma activa, de modo que atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. Cuando usan el tratamiento silencioso, pueden deslizarse hacia el modo Distante, pero como Pobre de Mí, se aseguran de que el silencio no pase inadvertido.

Siempre pesimistas, los Pobre de Mí atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes. Les gusta ser los últimos de la fila y someterse a los demás. Sus dos palabras favoritas son: «Sí pero...»

 

Los dramas de control se originan en el miedo

Todos los modos tendientes a controlar la energía derivan de un miedo original: si pierdo la conexión con mi padre, no seré capaz de sobrevivir. De chicos, nuestros padres fueron la fuente de nuestra supervivencia, y cuando necesitábamos energía para sentirnos a salvo, usábamos alguno de los dramas que nos daba resultado.

Con el conocimiento de que hay una fuente universal de energía que está disponible para todos, ya no necesitamos seguir en el esquema de control y supervivencia. Al transformar el drama basado en el miedo conectándonos con nuestra fuente interior, existimos en una vibración más alta.

 

Transformar los dramas de control

Una vez que estamos centrados internamente, nuestros dramas de control pasan a nivel consciente y los viejos hábitos pueden convertirse en fuerzas positivas.

 

Intimidador/líder. Al conectarse con la verdadera fuente de poder, un Intimidador encontrará más autoestima si usa sus condiciones de liderazgo. Firme sin ser dominante, confiado sin ser arrogante, tiene más posibilidades de disfrutar de los desafíos y conseguir la cooperación de los demás.

Interrogador/abogado. El Interrogador transformado canaliza su tendencia a preguntar a través de la indagación, utilizando habilidades interpersonales más acabadas como profesor, asesor o abogado.

 

Distante/Pensador independiente. Liberados de su necesidad de mantenerse al margen, los Distantes acceden a recursos intuitivos profundos para llevar sabiduría y creatividad a la tarea de su vida, como por ejemplo ser sacerdote, sanador o artista.

 

Pobre de Mí/Reformador. Después de experimentar el verdadero afecto y la unidad, el Pobre de Mí puede mantenerse anclado en su propia fuente interior y se convierte en reformador compasivo, trabajador social o sanador.

 

En la mayoría de los casos, la transformación que experimentaban estas personas se catalizaba a través de lo que parecía un hecho negativo, como un divorcio, una quiebra o enfermedad. El dolor, la desilusión, la humillación, el aislamiento y la sensación de fracaso constituían elementos esenciales que producían la sanación porque cada persona quería asumir la responsabilidad de lo que necesitaba aprender.

 

 

 

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