Rosh Hashaná


Año Nuevo Judío (5.767)

 


 

Los kabbalistas nos enseñan que Rosh Hashaná (23 y 24 de Septiembre) es el periodo durante el cual se determina tu vida para el siguiente año. Esto significa que en lugar de vivir la vida según el inconstante dedo del destino, tú puedes controlar cómo ésta se desarrolla. El Zóhar explica que cada año en Rosh Hashaná tus acciones del año anterior son examinadas y los efectos de tus acciones del año anterior vuelven a ti. Si durante el año entero tus acciones fueron positivas, los efectos serán positivos. Pero si eres como el resto de nosotros, habrás cometido (aunque fuera sin darte cuenta) acciones negativas y, por lo tanto, es posible que experimentes cierto grado de caos.

 

Sólo un Rosh Hashaná kabbalístico puede liberarte de esta potencial oscuridad y permitirte hacer borrón y cuenta nueva. Esto significa que puedes comenzar el Año Nuevo refrescado, más ligero y mejor equipado para enfentarte a tus nuevos retos sin que los residuos del año anterior te atasquen en el camino. De acuerdo con la Kabbalah, la vasija de una persona para recibir energía en el año que viene está basada en su actividad durante el último mes del año actual. Si durante el mes de Virgo nos hemos tomado el tiempo de prestar atención a los detalles, conectar con nuestra naturaleza divina y darnos cuenta del efecto que nuestro comportamiento tiene en los demás, podemos asegurarnos de que nuestro Año Nuevo esté lleno de la gente adecuada y las situaciones apropiadas.

 

Se dice que en Rosh Hashaná somos juzgados en base a nuestras acciones del año anterior. Si somos juzgados favorablemente, viviremos una vida plena y libre de caos durante 12 meses más. Para muchos, sin embargo, un año adicional es tan sólo una perpetuación del sufrimiento, el dolor y la desilusión. Ciertamente, aunque el año esté sazonado con encuentros casuales con el placer y la felicidad, la posibilidad de que los 365 días del año estén repletos de satisfacción parece algo inalcanzable para la mayoría de nosotros.

Pero en Kabbalah aprendemos que tenemos el poder de determinar nuestra realidad, de elevarnos por encima de nuestra confianza en la buena suerte. Por lo tanto, la razón por la cual El Zóhar (el texto sagrado de la Kabbalah) especifica que ciertas acciones sean llevadas a cabo durante Rosh Hashaná no es para celebrar una religión sino para proporcionar a las personas las herramientas y los recursos a través de los cuales puedan deshacerse de todas las perturbaciones y de cualquier energía de caos que haya en sus vidas. Sin estas herramientas, estaríamos sujetos a un veredicto directamente correlacionado con nuestras acciones, lo cual significa vivir la vida al capricho del azar. Pero con estas herramientas somos capaces de controlar nuestra vida, nuestro destino y nuestro universo.

 

¿Recuerdas el principio de la creación? Yo tampoco. Pero los kabbalistas nos enseñan que en el principio no había separación entre el mundo físico y el espiritual. Ambos eran uno solo. En el día de la creación, Rosh Hashaná, estos dos mundos fueron separados, espiritualmente hablando. El período de 21 días que va de Rosh Hashaná a Simjat Torá es el periodo de tiempo que los dos mundos tardan en reconectarse; en volver a unirse. Durante estos 21 días, se produce el apareamiento metafísico de la Luz espiritual y la vasija física, creando así la forma en la que la Luz se relacionará con nosotros para el resto del año. Tenemos un gran trabajo por delante. Que todos podamos ganarnos el mérito de tener el deseo de llevarlo a cabo en este próximo año.

 

 


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