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La Novena Revelación James Redfield |
La ética interpersonal
Una nueva perspectiva respecto de las relaciones. Aquí, nuestro personaje principal encuentra a Marjorie y juntos logran una fuga sorprendente a la casa de una mujer llamada Karla, que parecía estar esperándolos. Karla explica la Octava Revelación mientras lleva a nuestros dos aventureros a un refugio seguro. La Séptima Revelación mostraba cómo unirse al fluir escuchando los mensajes interiores y exteriores. La Octava trata de cómo acelerar ese fluir adoptando un nuevo enfoque respecto de los demás; niños, amantes, amigos y extraños. En este capítulo de la novela, nuestro personaje aprende a encontrar las respuestas a los interrogantes actuales de su vida de gente que cruza en su camino. También toma conciencia del poder misterioso que parece tener Marjorie sobre su vida y cómo puede frenar su evolución.
A esta altura del viaje, el Manuscrito predice que el ritmo evolutivo se acelera cuando las personas empiezan a usar la energía de otra manera al relacionarse con los demás. Teniendo en cuenta que nuestras coincidencias nos llegan en general a través de los demás, la Octava Revelación subraya cómo resaltar esos encuentros para que la información pase con mayor facilidad de uno a otro. Si aprendemos a tener relaciones más conscientes, nuestra evolución personal y la de la próxima generación -nuestros hijos- se acelerarán porque todos funcionaremos en forma más plena, como personas totales. Esta Revelación menciona muchos tipos de relaciones, incluidas las románticas, las de padre e hijo y dinámicas de grupos. Algunos de los puntos salientes de esta Revelación son: Podemos ayudarnos unos a otros en lo que hace a dar y recibir mensajes proyectando energía. Cuando nos levantamos mutuamente, evitamos la competencia por la energía mencionada en la Cuarta Revelación. Cada persona que encontramos tiene un mensaje para nosotros. A medida que vayamos evolucionando espiritualmente, formaremos grupos de conciencia donde podremos elevarnos mutuamente a una vibración o una conciencia superiores y acceder a una mayor sabiduría y sanación.
El amor romántico retrasa nuestra evolución cuando es usado como sustituto de nuestra conexión con la energía universal. Las raíces de la adicción romántica radican en no tener una relación totalmente integrada con el padre del otro sexo. Las relaciones platónicas con el sexo opuesto pueden ayudarnos a integrar esta energía y convertirnos en un todo. Llegar a ser un «círculo perfecto» con energía afirmativa y receptiva totalmente integrada nos permite recibir la energía universal y esto nos ayuda para evitar que tratemos de controlar a nuestros compañeros. Es importante que pasemos todo el tiempo necesario para estabilizar nuestro canal de comunicación con el universo. Para evolucionar, tendremos que reconocer y reformar nuestras formas codependientes de relacionarnos con los demás.
Cómo podemos ayudarnos mutuamente en nuestra evolución. El proceso de ayudarnos mutuamente a desarrollar nuestros destinos se señala en la Octava Revelación como ver más allá del yo ordinario de las personas que encontramos. En lugar de ver solamente la personalidad superficial, la Revelación nos dice que nos concentremos en la belleza singular de cada persona que encontramos, viendo la gloria más profunda de su ser. Al hacerlo, proyectamos energía. Con el aumento de la energía que le llega, la persona podrá sentir que es su yo superior. Desde esta vibración más alta, tendrá más claridad respecto de sí mismo y podrá decir su verdad con mayor facilidad. Así, se intercambiarán los mensajes que ayudarán a las dos personas a unirse al fluir de la evolución.
Cada persona que encontramos tiene un mensaje para nosotros. El Manuscrito afirma que no existen los encuentros casuales. Cada persona llega a nuestra vida por un motivo y tiene un mensaje para nosotros. Es absolutamente importante que estemos atentos a las personas con las
cuales necesitamos conectarnos. Ya aprendimos lo importante que es mantener nuestra energía alta y los interrogantes de nuestra vida en el primer plano de nuestra atención. En ese estado, atraeremos las condiciones que necesitamos para evolucionar.
El Manuscrito nos dice que estemos atentos al contacto visual espontáneo con otros o a las sensaciones de familiaridad. Una persona puede recordarnos a alguien que conocemos y esta intuición actúa como un impulso para explorar el significado de la conexión. ¿Qué nos dice esa persona respecto de nuestros interrogantes actuales? Si tenemos una conversación con alguien que se cruza en nuestro camino y no vemos un mensaje oportuno para nuestro interrogante actual, no significa que no hubo ninguno. Significa solamente que en esa oportunidad no pudimos sacarlo a relucir. Si tenemos reiterados encuentros con alguien, tenemos que descubrir el motivo detrás de la coincidencia.
La adicción a la energía del amor romántico. Hasta este punto de la novela, nuestro personaje fue aumentando en forma constante su capacidad para evolucionar. Sin embargo, como todavía no estabilizó su canal de comunicación con la energía universal, sigue siendo vulnerable a tratar de obtener energía del sexo opuesto, en su caso, de Marjorie. En la novela, siente esa energía expandida como: «Una oleada de pasión llenó mi cuerpo». «Me sentía distinto, energetizado cuando ella estaba cerca». «Mi cuerpo latía». «No podía creer la cantidad de energía que sentía en su presencia cuando me tocaba». ¡Piense en la última vez que tuviste esa sensación!
La Octava Revelación nos recuerda que podemos postergar nuestra evolución si nos convertimos en adictos a obtener energía de otra persona antes que de nuestra conexión divina interior. Por ejemplo: en el estado exaltado de «enamorarnos» nos sentimos energetizados y expandidos. De repente, todo parece especial. Los colores son más brillantes. Nos sentimos más inteligentes y atractivos. La vida tiene una nueva promesa. Como queremos más de esta energía vigorizante, decidimos que debemos tener a esa persona mágica en nuestra vida para conservar la conexión con esa sensación.
Cuando limitamos nuestro flujo de energía a esta persona, nos desconectamos de nuestra fuente universal y esperamos que esa persona satisfaga todo. Estas expectativas tarde o temprano agotan a las dos personas y se reanuda la vieja competencia por la energía. Como bebés hambrientos, querernos satisfacer nuestras necesidades. Nos concentramos en la otra persona como fuente de nuestro problema y usamos nuestros dramas de control para intimidar, interrogar, ser distantes o gritar pobre de mí. Juzgando y culpando, sentimos que tal vez elegimos a la persona equivocada. Si al menos hubiéramos elegido una pareja mejor -alguien que notara y satisficiera inmediatamente cada una de nuestras necesidades- no tendríamos este problema.
Las raíces infantiles del romanticismo mágico. Un niño es arquetípicamene energía masculina y femenina. Idealmente, es criado con las energías de ambos padres hasta ser lo suficientemente independiente como para recibir energía directamente del universo, que ya es una unión de lo masculino y lo femenino.
En general, el niño se identifica más fácilmente con el progenitor del mismo sexo, cuya energía es más fácil de integrar que la del género opuesto. Por ejemplo: una chica armoniza con las cualidades femeninas de la madre e instintivamente se siente atraída por el padre para complementar su propio sexo y formar su todo.
Esto la hace sentir completa y eufórica. Al principio, ella ve al padre como mágico y omnipotente. Piensa que esa energía existe fuera de ella y quiere poseerlo y dirigir y comandar esa energía maravillosa. Cuando madura, y con la ayuda de él, supera esta visión infantil y lo ve tal como es, con todas sus capacidades y limitaciones. Mediante la verdadera identificación, puede encontrar esta energía realista dentro de sí misma. En el mundo ideal, los dos padres le brindan atención y energía, lo cual permite que ella crea que siempre va a tener suficiente. No necesita desarrollar dramas de control para conseguirla. La experiencia de energía suficiente crea la creencia de que es auto-suficiente y dueña de sí misma. Esta creencia permite una transición fácil de recibir energía de los adultos a recibir energía directamente de la fuente universal. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las familias no siempre pueden dedicar atención suficiente a cada hijo. En ese caso, ella debe competir por la energía emocional. Si es despreciada o criticada, se siente agotada y lucha por atraer la atención mediante los dramas de control.
Con un padre ausente o intimidador, no completa el importante proceso psicológico de integrar su lado masculino. Supone, erróneamente, que la única forma de obtener energía masculina es poseerla sexualmente. Por lo tanto, la parte faltante se convierte en un imán para la relación adictiva. Es como una mitad de círculo, paralizada en la etapa de buscar la otra mitad en el mundo exterior. Es así como nace la relación adictiva o codependiente.
[Continuará en el próximo número]
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