Alimentación apropiada
Razones morales para una Dieta Vegetariana
Seguir una dieta vegetariana y comer sólo alimentos sáttvicos además de proporcionarte buena salud y mantener la mente calma, también se evita tomar vidas animales y esto se corresponde con el principio yóguico de Ahimsa (la no violencia). La filosofía yóguica ve a todas las vidas como una, y el tomar vidas animales contraviene este principio. Aún antes de matar al animal, la industria frigorífica trata a su futuro producto cruelmente. Los pollos pequeños viven abarrotados y los porcinos están en pobres condiciones sanitarias. Las gallinas ponedoras son encerradas en pequeñas jaulas y las crías de terneras son encerradas durante sus cortas vidas en pequeñas celdas con anemia inducida para que su carne se mantenga tierna y con ello satisfacer los deseos de los gourmets. Una dieta vegetariana no sólo protesta contra la innecesaria costumbre de tomar vidas animales, sino que además está en contra de la crueldad llevada a cabo por el afán de ganancia.
Rachel Carson ha dicho: «Como bióloga, cuyo especial interés reside en el campo de la ecología y la relación entre los seres vivos y su entorno, encuentro inconcebible que se puedan producir animales saludables, bajo condiciones artificiales y perniciosas que prevalecen en las modernas instalaciones de fábricas, donde los animales son criados y expulsados como objetos inanimados.»
La práctica de Ahimsa (no violencia) hacia los animales también lleva a la integración de Ahimsa en la vida diaria y a la práctica tanto física como emocional de la no violencia en nuestras relaciones con nuestro prójimo. Esto constituye un paso importante hacia la comprensión de que todo el mundo es Brahman (Dios)
Razones Macro-Económicas para una Dieta Vegetariana
La mayoría de la población del mundo vive de una dieta de subsistencia. Mientras muchos Países occidentales producen granos excesivamente, otras Naciones no tienen suficiente tierra arable para una producción que mantenga a toda su población. Usar la tierra para cultivar alimento para el ganado deja menos recursos para cultivar alimentos para los seres humanos. Se ha determinado que lleva entre 4 a 10 veces más tierra producir una libra (aprox. 450gr.) de proteína de churrasco, que lo que lleva producir una libra de proteína vegetal. Si hay menos demanda de carne, menos tierra será destina al cultivo de forraje para ganado y la cantidad de alimento disponible para las personas crecerá. Una dieta que excluye la carne es obviamente una excelente forma de proporcionar alimentos de bajo costo para la gran mayoría de población no desarrollada.
¿Puede el organismo humano adaptarse a ser Vegetariano?
Este es un tema que ha sido discutido en muchas disciplinas. Desde el punto de vista anatómico, los humanos somos más parecidos a los animales vegetarianos que a los carnívoros. Por ejemplo, los animales carnívoros poseen un tracto digestivo de sólo tres veces el largo de sus cuerpos y son, por ello, capaces de eliminar rápidamente las sustancias putrefactas (como la carne). Sus estómagos son ricos en ácido hidroclórico que les permite digerir huesos y los tejidos fibrosos más duros que se encuentran en los músculos de los animales. Sin embargo el canal intestinal de los humanos, y de los otros animales vegetarianos, es de diez a doce veces el largo de sus cuerpos, formando una ruta intrincada y tortuosa, pobremente adaptada a la digestión y eliminación de la carne. El sistema digestivo de los animales naturalmente omnívoros (que comen carne y plantas, como el oso, el mapache y el jabalí) se encuentra entre estos extremos.
Además de tener garras afiladas, todos los carnívoros están dotados de poderosas mandíbulas, largos colmillos y caninos filosos y alargados para desgarrar y descuartizar la carne. Los llamados «caninos» en los humanos (término atribuido por la posición relativa en la boca) no tienen semejanza a aquellos encontrados en los perros, gatos o siquiera en los omnívoros osos. Por otro lado, los animales vegetarianos están bien equipados con incisivos afilados para morder frutas frescas y vegetales, y a diferencia de los carnívoros, poseen molares bien desarrollados para masticar vegetales, frutas y cereales. El naturista francés, Baron Curier ha notado que las frutas, las raíces y partes suculentas de los vegetales parecen ser el alimento natural de la humanidad. Nuestras manos nos brindan la facilidad de poder tomarlos. Nuestra pequeña y comparadamente débil mandíbula y los cortos caninos, no nos permiten ni alimentarnos del herbaje ni devorar la carne, a no ser que éstos estén previamente preparados por procesos culinarios.
Siendo mayoritariamente cazadores nocturnos, los animales carnívoros duermen bajo el calor del día. Los animales vegetarianos normalmente funcionan durante el día. Parece ser que los humanos somos naturalmente vegetarianos. Una teoría es que la escasez de frutas y vegetales durante la Edad de Hielo forzó a las tribus humanas del norte a adaptarse a comer carne para sobrevivir. Desafortunadamente no se renunció a este tipo de alimentación, cuando ya no fue necesaria.
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