Contando Historias


 

Enseñanza Sioux

 

Hace mucho tiempo, en las verdes praderas de América, un viejo Jefe de una tribu Sioux tenía una charla acerca de la vida con sus nietos, diciéndoles:

 

-Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos.

 

-Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría.

 

-El otro representa la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe.

 

-Esta misma pelea está ocurriendo dentro de vosotros y dentro de todos los seres humanos.

 

Los niños quedaron pensativos durante unos minutos delante del implacable silencio del abuelo, hasta que uno de ellos preguntó:

 

-Abuelo, dime: "¿Cuál de mis dos lobos ganará?".

 

Y el viejo Jefe Sioux respondió simplemente...

 

-El que uno alimente.

 

 

 

 

Criticar

 

Érase una vez, un anciano que tenía un grave problema de miopía. Él se jactaba un experto en evaluación de obras de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos, pero al entrar tropezó y se le rompieron las gafas. No podía ver los cuadros con claridad, pero eso no le frenó en manifestar sus fuertes opiniones. Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo:


-“El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto”.


El anciano siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja:


-“Querido, estás mirando un espejo”.


Tardamos en reconocer y admitir nuestras propias faltas, que parecen muy grandes cuando las vemos en los demás.
 
 
 

¿Has observado que?

 

Cuando otro actúa de mal manera,

decimos que tiene mal genio;

pero cuando tú lo haces,

son los nervios.


Cuando otro se apega a sus métodos,

es obstinado;

pero cuando tú lo haces,

es firmeza.


Cuando a otro no le gusta tu amigo,

tiene prejuicios;

pero cuando a ti no te gusta su amigo,

aparentas ser un buen juez de la naturaleza humana.


Cuando otro hace las cosas con calma,

es una tortuga;

pero cuando tú lo haces

es porque te gusta pensar bien las cosas.


Cuando otro gasta mucho,

es un despilfarro;

pero cuando tú lo haces,

eres generoso.


Cuando otro encuentra defectos en las cosas,

es maniático;

pero cuando tú lo haces,

es porque sabes discernir.


Cuando otro tiene buenos modales,

es débil;

cuando tú lo haces,

eres cortés.


Cuando el otro rompe algo,

es torpe;

cuando tú lo haces,

eres enérgico.


¿Por qué te fijas en la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en la viga que tienes en el tuyo?


Veamos las virtudes de los demás,

y dejemos de juzgar,

de la misma forma que juzgamos

seremos juzgados

 

 

 

 

 


 

  

 

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