Tiempo de Reflexión


Emmet Fox

 

TÓMATE UNA VACACIÓN... ¡DE TI MISMO!

 

Durante el verano, estación que se presta para vacacionar, es un buen momento para que te tomes una vacación de ti mismo. Claro que no puedes dejar tu cuerpo en casa e irte a otro lugar, pero sin embargo puedes cambiar tu mente y tus hábitos de vida de manera que, para todo propósito práctico, tomes una vacación de ti mismo.

 

He aquí unas sugerencias sencillas:

 

1. Cambia tus hábitos de pensamiento. Asegúrate de eliminar todo resentimiento, crítica y condena de ti mismo y de otros, sin importar cuán válido pueda parecer el pretexto para abrigarlas.

 

2. Cambia tus hábitos de comida. Incluye algunos artículos alimenticios nuevos que no ingieres habitualmente y descarta algunos de los viejos.

 

3. Mantén tus oraciones frescas, nuevas y sencillas. Apártate de las frases y afirmaciones usuales.

 

4. De ser posible, reestructura tu orden de trabajo en la oficina o taller. Resuelve cualquier vieja rencilla que quede por allí.

 

5. Reorganiza tu recreo y entretenimiento. Añade algún pasatiempo nuevo y elimina alguno de los viejos. Procura leer un libro diferente y familiarízate con temas distintos a los que sueles leer.

 

6. Descarta toda preocupación acerca de política, negocios y la situación mundial. Te sorprenderá encontrar que el mundo se las arreglará para continuar de alguna manera sin ti.

 

Tómate una vacación de ti mismo y puede que te guste tanto el cambio que lo hagas permanente.

 

 

¿CEREBRO O ASERRIN?

Todos ustedes conocen la Gran Ley. Una forma de exponerla es decir: «Cada cual produce su igual», «El bien produce el bien», «Del mal sólo se deriva el mal» o «Lo que sembramos en pensamiento, lo cosechamos en experiencia.»

 

Si nuestra experiencia diaria es positiva, constructiva y amable, producimos salud, éxito y libertad. Si nos la pasamos pensando en cosas negativas, pesimistas y malvadas, producimos enfermedad, fracaso e infelicidad. Si nuestra vida está gobernada por la Fe, nos hacemos más jóvenes, más prósperos y más felices con el pasar de los años. Si nuestra vida está gobernada por el miedo, los años fugaces traen edad, decrepitud y frustración.

 

La gente sabe que estas cosas son verdad y, sin embargo, a pesar de este trascendental conocimiento, constantemente usa la Gran Ley para su propia destrucción. No se le ocurriría echarle agua al tanque de gasolina de su automóvil, o arena dentro de su reloj, o vidrio molido en su comida; pero hace algo igual de insensato cada vez que piensa, habla o actúa negativamente. Al conocer la Ley, cuesta no preguntarse qué tiene en la cabeza gente como ésta ¿cerebro o aserrín?

 

Gracias a Dios que conocemos la Gran Ley, porque ésta nos da la clave de la vida. Todo lo que tenemos que hacer es aplicarla, y si bien esto al principio será algo difícil -como lo es adquirir algún hábito nuevo o aprender alguna técnica nueva-, sin embargo la práctica traerá la perfección, y los buenos resultados se acumularán con una velocidad inimaginable. En el futuro, cuando veas que estás pensando negativamente, te dirás con severidad: «¿Cerebro o aserrín?», e inmediatamente cambia a lo que sabes que es la Verdad del Ser.

 

 

 

 

Regresar a Revista 20                                                                                                                                                              Pagina Siguiente

 


Clikea aquí y estarás donando comida gratis.

¡Hazlo por los chicos!

 



 


 

 Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador de la Revista Luz del Alma®