Srimad Bhagavatam


Vedavyasa

 

Capítulo 75

 

El Rey Chitraketu llegó a las orillas del río Yamuna. Habiéndose bañado en sus aguas sagradas se sentó en meditación. Pensó en los dos Rishis (Sabios) y los invocó mentalmente para saludarlos desde su corazón. Nârada apareció ante él acompañado por Angiras. Le enseñaron al Rey la oración espiritual (mantra) que le habían prometido. Dicha oración le iba a ayudar a presentarse ante la encarnación de la Suprema Sabiduría: Adi Sesha.

 

Chitraketu repitió el Mantra por siete días y siete noches, en las que su único alimento fue un poco de agua y nada más. En la séptima noche, se tornó un Sabio o Vidya-Dhara. Su mente se hallaba clara y brillante. En pocos días llegó a la presencia del Gran Maestro Espiritual, Adi Sesha, que se cree es otra de las formas que toma el Señor. Satisfecho con los honores que le había otorgado el Rey, Adi Sesha le dijo:

 

"Estoy muy feliz con tu devoción. Nârada y Angiras te aconsejaron que vinieras a mí en busca de conocimiento. Te enseñaré cuál es el Camino Espiritual que clarificará tu mente y te apartará para siempre de la terrible prisión llamada Mâyâ (Ilusión)". "Este Universo en su totalidad se halla interpenetrado por Mi Sabiduría. Yo soy el vidente y lo que es visto, y soy también el proceso de esa visión. Puesto que Yo soy ambas cosas, el vidente y lo visto, no hay diferencia entre ambos.  Por un lado existe el mundo de los objetos, y por otro, aquel que goza de los objetos del mundo. Puesto que ambos son Yo mismo en dos formas diferentes, no hay distinción alguna entre ellos. Yo los penetro a ambos. Voy a hablarte al respecto con un ejemplo sobre el sueño y el que sueña."

 

"Cuando un hombre duerme, él ve un mundo de montañas, árboles y muchos otros objetos. Él piensa que todo ese mundo ha sido creado por él solo, por su mente, y que no hay otra existencia para él. Poco después, en ese mismo sueño, ese hombre cree hallarse despierto, en otro lugar totalmente distinto del que utiliza para acostarse y dormir. Alguien puede estar dormido en una casa en la ciudad de Kosala, pero sueña con lo que sucede en la ciudad de Gandhara. Estas son las experiencias de alguien que duerme. Si tú cambias este punto de vista y consideras a Âtman (Alma) como el soñador, entonces, este mundo se torna algo diferente de lo que es para un hombre común. Para alguien que ha logrado el despertar de su Conciencia Divina, este mundo no tiene mayor importancia que la de un simple sueño. El mundo entero es creado por el Soñador -que es ese Âtman-, mundo que es comparable a ese otro mundo de los sueños creado por la mente del hombre que duerme. Y cuando despierta, ese Âtman descubre que la totalidad del mundo de los objetos es solamente una ilusión: Mâyâ".

 

"El ser humano pasa por tres estados de conciencia: vigilia, sueño y sueño profundo. Regularmente viaja de uno a otro. Cuando se halla despierto, el mundo de los sueños no existe para él. Cuando está dormido y sueña, no existe el mundo de la vigilia. Y en el estado de sueño profundo, los otros dos se hallan ausentes. Pero, en esos tres estados hay alguien que dice: ‘estoy despierto’, ‘estoy dormido’, ‘estoy sumido en un sueño profundo’. Ese ‘Alguien’ es Âtman, y eso es lo que somos tú y yo. Yo estoy allí en todas las cosas y una vez que realices esta Verdad no habrá ya ninguna causa de placer o de pesar, ni existirán los pares de opuestos; el mundo de la pluralidad terminará desvaneciéndose. Para ti, todas las cosas serán semejantes: los árboles y las hojas de la hierba, las montañas y los granos de arena, puesto que todo es el único Âtman que eres tú. No podrás diferenciar entre dos objetos ya que sabrás que ambos son lo mismo. El estado que hace que veas a todas las cosas como penetradas por Mí, ese es el estado de la Conciencia Espiritual".

 

"Siempre que esta Verdad es olvidada, el alma del ser humano se deja comprometer por el mundo de los objetos, y olvidando así su verdadera naturaleza, se torna víctima de los pares de opuestos. Él carecerá de paz. El sabio, por lo tanto, debe luchar por la obtención de esta ecuanimidad, de esta capacidad de mirar a todas las cosas como iguales. No existen ya las diferencias, para alguien que es versado en la Sabiduría Espiritual".

 

"El sabio debería aprender, primeramente, el arte del desapego. Este es el primer paso en el camino de la Liberación. Es el primero que se debe dar para llegar luego a la conciencia espiritual."

 

"En el mundo de los seres humanos, la gente lucha para obtener la felicidad, y también lucha para deshacerse de la desdicha. Todas las acciones que realizan tienen solamente esto como meta: la felicidad por un lado y escapar de la pena por el otro. Extrañamente, el resultado no es lo que ellos esperan. Ni obtienen la felicidad, ni pueden liberarse del dolor y de la desdicha. Un hombre que lucha, debe hacerlo para darse cuenta de una sola cosa, o sea, darse cuenta de ese Espíritu que es común a los tres estados de conciencia. ¡Oh Rey!, despierta a la Verdad. ¡Yo como Âtman! El hombre debe concentrar sus pensamientos en Mí. Medita solamente en Mí."

 

"Medita, te repito, en las enseñanzas que te he dado y pronto serás uno Conmigo."

 

Adhi Sesha despareció de su vista y el Rey fue poseído por una paz que se encontraba mucho más allá de toda comprensión. Se sintió feliz, y sabía que nunca más caería en desdicha alguna.

 

Chitraketu entonces comenzó a viajar por los cielos montado en un maravilloso carruaje celeste. Transcurrieron miles de años en absoluta felicidad para él, puesto que no tenía ningún apego, y por ello mismo, estaba libre de todo dolor. Pasaba su tiempo cantando honras al Señor, y así, los siglos y los milenios se sucedían unos a otros.

 

 


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