Como estudiantes de espiritualidad, constantemente se nos recuerda que examinemos nuestros pensamientos y acciones para arrancar de raíz lo que los kabbalistas llaman el deseo de recibir para sí mismo. Así, muchos de nosotros observamos nuestras acciones positivas y concluimos: "soy bueno, pero nunca seré tan virtuoso como las personas de las cuales hablan El Zóhar y otros textos antiguos". Y miramos a nuestras acciones negativas y pensamos: "no soy tan malo como los demás".

El resultado es que caemos en esta zona gris de mediocridad espiritual: casi bueno, casi malo, pero en realidad, ninguna de las dos cosas.

Cuando piensas en ello a un nivel superficial, suena como si fuera un buen lugar en el cual estar. Sin embargo, si un ángel descendiera y nos mostrara nuestra verdadera grandeza, entenderíamos que somos capaces de lograr mucho más. En cambio, si se nos mostrara lo profundamente que estamos inmersos en el deseo de recibir para nosotros mismos solamente, querríamos detenernos y cambiar inmediatamente.

El mensaje aquí es que éste necesita ser nuestro mayor miedo: una persona que es toda positiva o toda negativa tiene una oportunidad; pero una persona que no es muy mala ni tampoco muy buena, está en un serio estado de peligro espiritual. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros estamos estancados en algún lugar en el medio.

Verás, sólo cuando nos damos cuenta de que nuestro deseo de recibir para nosotros mismos solamente va en detrimento de nuestra plenitud verdadera, podemos despertar al cambio. Y sólo una persona que se da cuenta de la tremenda Luz que hay en su interior puede reconocer verdaderamente cuánto puede lograr en este mundo.

A medida que avanzamos hacia los últimos días de Escorpio, te sugiero que te aferres a la energía de este mes, ya que contiene el antídoto para esta condición de "estar sentado en la valla espiritual". ¿Por qué es así? Para los Escorpio, todo es blanco o es negro. O son tus amigos o tus enemigos, o te aman o te odian. Podemos utilizar este enfoque extremo para mirarnos a nosotros mismos y decir: "tengo un gran lado oscuro, y realmente me quedan muchas cosas que transformar", así como: "tengo un tremendo potencial, y me queda mucho más que lograr".

Y cuando mires de frente a tu basura, no corras a esconderte en una cueva. El punto no es machacarte, sino despertar el deseo de cambiar, porque en el camino de la Luz hay muchas más cosas por conseguir.

Todo lo mejor,
Yehudá
http://www.kabbalah.com/spanish/index.html

 

 

 

Secuencia de los 72 Nombres conectada con esta reflexión


 


La Luz brilla. Reconozco las fuerzas negativas aún activas dentro de mi.

 

Mis impulsos reactivos ya no representan un misterio.


Con el poder de este Nombre, ¡son historia!

 

 

 


Regresar a Revista 24                                                                                                                                                              Pagina Siguiente

 


 

 

 

 Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador de la Revista Luz del Alma®