Amigabilidad
Osho
¿Qué es la verdadera y auténtica amigabilidad?
La pregunta que has hecho es muy compleja. Tendrás que entender algunas otras cosas antes de que puedas comprender lo que es la verdadera y auténtica amigabilidad.
Lo primero es la amistad. La amistad es amor sin tintes biológicos. No es la amistad que ordinariamente entiendes: el novio, la novia. Emplear la palabra amigo asociada de cualquier manera con la biología es mera estupidez. Es encaprichamiento y locura. Estás siendo utilizado por la biología con fines reproductivos.
Si piensas que estás enamorado, estás equivocado; no es más que una atracción hormonal. Tu química puede cambiarse y tu amor desaparecerá. Con sólo una inyección de hormonas un hombre puede convertirse en mujer y una mujer puede convertirse en hombre.
La amistad es amor sin tintes biológicos. Se ha vuelto un fenómeno raro. Solía ser algo grandioso en el pasado, pero algunas de las cosas grandiosas del pasado han desaparecido por completo. Es algo muy extraño que las cosas feas son testarudas, no mueren con facilidad; y las cosas hermosas son muy frágiles, mueren y desaparecen muy fácilmente.
Hoy en día la amistad se entiende ya sea en términos biológicos o en términos económicos, o en términos sociológicos; en términos de conocimiento, un tipo de conocimiento. Pero la amistad significa que, si surge la necesidad, estarás listo aún a sacrificarte. La amistad significa que has hecho a alguien más importante que tú mismo, alguien más se ha vuelto más querido que tú mismo. No es un negocio. Es amor en su pureza. Esta amistad es posible aún en la situación en la que te encuentras ahora. Hasta la gente inconsciente puede tener una amistad así. Pero si empiezas a hacerte más consciente de tu ser, entonces la amistad se empieza a convertir en amigabilidad. La amigabilidad tiene una connotación más amplia, un cielo mucho más grande.
La amistad es algo pequeño comparado con la amigabilidad. La amistad puede terminar, el amigo puede volverse un enemigo. Esa posibilidad permanece intrínseca en la amistad misma.
Recuerdo a Maquiavelo guiando a la princesa del mundo en su gran obra: El Príncipe. Una de sus pautas es: Nunca le digas nada a tu amigo que no pudieras decirle a tu enemigo, pues la persona que es un amigo hoy, puede convertirse en un enemigo el día de mañana. Y la sugerencia que le sigue es: Nunca digas nada en contra del enemigo, porque el enemigo puede convertirse en un amigo el día de mañana. Luego entonces te sentirás muy incómodo.
Maquiavelo nos está dando una revelación muy clara: que nuestro amor ordinario se puede convertir en odio, nuestra amistad se puede volver enemistad en cualquier momento. Este es el estado inconsciente del hombre: en donde el amor esconde odio justo detrás, en donde odias a la misma persona que amas, pero no estás consciente de ello.
La amigabilidad se hace posible sólo cuando eres verdadero, auténtico, y estás absolutamente consciente de tu ser. Y de esta consciencia, si surge el amor será amigabilidad. La amigabilidad nunca puede convertirse en su opuesto. Recuerda esto como criterio, que los valores más grandes de la vida son solamente aquellos que no pueden convertirse en su opuesto; de hecho no existe el opuesto.
Tú preguntas: «¿Qué es la verdadera y auténtica amigabilidad?» Se requerirá una gran transformación en ti para que puedas tener una probada de amigabilidad. Así como eres, la amigabilidad es sólo una estrella muy lejana. Puedes voltear a ver la estrella lejana, puedes tener un cierto entendimiento intelectual, pero seguirá siendo sólo un entendimiento intelectual, no una probada de existencia.
A menos que tengas una probada existencial de la amigabilidad, será muy difícil, casi imposible, hacer una diferencia entre la amistad y la amigabilidad. La amigabilidad es la cosa más pura que puedas concebir sobre el amor. Es tan pura que ni siquiera la puedes llamar una flor, sólo puedes llamarla una fragancia que puedes sentir y experimentar, pero que no hay forma de agarrarla. Está ahí, los orificios de tu nariz están llenos de ella, todo tu ser está rodeado por ella. Sientes la vibración, pero no hay forma de agarrarla; la experiencia es tan grande y tan vasta y nuestras manos son demasiado pequeñas.
Te dije que tu pregunta es muy compleja, no por la pregunta en sí, sino por ti. Aún no estás en el punto en el que la amigabilidad se pueda volver una experiencia. Sé verdadero, sé auténtico y conocerás la cualidad más pura del amor; tan sólo una fragancia de amor rodeándote siempre. Y esa cualidad del amor más puro es la amigabilidad. La amistad va dirigida a alguien, alguien es tu amigo.
En una ocasión le preguntaron a Buda Gautama: «¿El hombre iluminado tiene amigos?» y él respondió: «No». El interlocutor se escandalizó pues pensaba que el hombre que está iluminado debe tener por amigo al mundo entero. Pero Buda Gautama tiene razón, te escandalices o no. Cuando él dice: «El hombre iluminado no tiene amigos», está diciendo que no puede tener amigos porque no puede tener enemigos. Ambos vienen juntos. El puede tener amigabilidad, pero no amistad.
La amigabilidad es amor que no está enfocado, que no va dirigido a nadie. No es un contrato, hablado o no hablado. No va de un individuo a otro; va de un individuo a toda la existencia, de la que el hombre es sólo una pequeña parte, porque en ella quedan incluidos los árboles, los animales, los ríos, las montañas, las estrellas. Todo está incluido en la amigabilidad.
La amigabilidad es el camino de tu ser real y auténtico; comienzas a irradiarla. Llega por su propia cuenta, no tienes que traerla. Quienquiera que se acerque a ti sentirá la amigabilidad. Eso no significa que nadie será tu enemigo. Por lo que a ti respecta, tú no serás enemigo de nadie, porque ya no eres el amigo de nadie. Pero tu altura, tu consciencia, tu estado de éxtasis, tu silencio, tu paz molestará a muchos, irritará a muchos, convertirá a muchos, sin entenderte, en tus enemigos.
De hecho, los hombres iluminados tienen más enemigos que los que no lo están. Quienes no están iluminados pueden tener algunos enemigos, algunos amigos. Los hombres iluminados tienen casi a todo el mundo en antagonismo hacia ellos, porque las personas ciegas no pueden perdonar al hombre que tiene ojos, y las ignorantes no pueden perdonar a quien sabe. No pueden sentir amor hacia el hombre que ha alcanzado su realización, porque sus egos están heridos.
Satyam Shivam Sundram, Capítulo 10
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