Swami Sivananda


India - 1887/1963

 

 

El proceso de la meditación

 

No puede llegarse al Conocimiento sino por medio de la meditación. El aspirante ha de rebuscar hasta en su propia alma, y entonces se manifiesta la Verdad.

 

Por medio de la meditación regular vas creciendo gradualmente en espiritualidad. La llama divina crece y se vuelve más y más brillante.

 

La meditación te confiere, gradualmente, la luz eterna y la intuición. Por medio de la práctica constante de la concentración y la meditación, la mente se vuelve tan pura y transparente como un cristal. El estrépito de la lucha por las cosas mundanas se va reduciendo más y más al irse uno abstrayendo en el interior de sí mismo.

 

Este nuevo plano tiene sus leyes propias. La música es distinta. Sus notas son muy dulces. Todo aparenta ser mejor.

 

La pureza del despenar espiritual cambia la perspectiva propia y uno empieza a buscar devotamente sólo aquello que le produzca, a la larga, una felicidad y una paz verdaderas y perennes. La búsqueda de ventajas materiales e inmediatas se vuelve, por tanto, menos urgente.

 

La meditación te guía más y más hacia el interior de ti mismo, de lo grosero a lo sutil, de ello a lo más sutil, y de ahí a lo más excelso, el Espíritu Supremo.

 

Al trascender la conciencia del cuerpo meditando en el Señor, uno logra el dominio universal. Todos sus deseos son entonces satisfechos.

 

La meditación es el único camino real adecuado para alcanzar la inmortalidad y la dicha eterna. La paz y la dicha no pueden hallarse en los libros, iglesias ni monasterios. Sólo pueden lograrse cuando amanece el Conocimiento del Atman.

 

¿Para qué leer tantos libros? No sirve de nada. El libro más grande se halla en tu propio corazón. Abre las páginas de este libro inagotable que es la fuente de todo conocimiento. Conocerás entonces todo.

 

Cierra los ojos. Abstrae tus sentidos. Aquieta tu mente. Silencia los pensamientos bulliciosos. Apacigua tus ondas mentales. Sumérgete profundamente en el Atman o el Ser, el Alma Suprema, Luz de Luces y Sol de soles. Todo conocimiento te será entonces revelado. Todas tus dudas se desvanecerán. Todas las angustias mentales desaparecerán. Todo tipo de discusiones acaloradas y debates coléricos tocarán a su fin. Sólo permanecerán la paz y el Conocimiento, o Ñana.

 

Todos los nombres y todas las formas se desvanecen en la meditación profunda. En ese estado se experimenta la conciencia de un espacio infinito, Pero también esto desaparece para dar lugar a un estado de nada. De pronto, amanece la iluminación, el Nirvikalpa Samadhi.

 

 

La dicha del Samadhi

El Nirvikalpa Samadhi es la más elevada realización. Durante este estado se intuye la Realidad en su totalidad. Es la experiencia de la unidad con lo Absoluto. Se experimenta la superconsciencia bráhmica, en lugar de la inanimada consciencia individual.

 

A la experiencia de lo Absoluto se le llama Samadhi. Consiste en la liberación de la aflicción, o la dicha absoluta.

 

El Samadhi no consiste en la negación de la personalidad, sino en su consumación. En ese estado de iluminación suprema se siente la unión entre sujeto y objeto. No ves nada más, ni oyes nada más, ni conoces nada más.

 

El conocimiento sencillamente ilumina. No te exige hacer nada tras esa iluminación.

 

Conocer es existir. El conocer y el existir no pueden separarse. Chit (el conocimiento) y Sal (la existencia) son una misma cosa. Pero donde prevalecen el conocimiento absoluto y la existencia absoluta, también hay dicha absoluta.

 

La dicha de la realización del Ser no puede describirse con palabras. Una tranquilidad que nada puede perturbar, una paz suprema sin ninguna agitación, una luz y una dicha sin mezcla, tal es el destello de la realización del Ser.

 

El placer sensual no es nada comparado con la dicha de la meditación y el Samadhi. Elévate por encima de la vida sensorial. Despierta y comprende que eres el Atman puro e inmortal. Contempla al Atman, único en todos los seres, y alcanza la inmortalidad y la dicha eternas.

 

Escucha acerca del Atman o el Alma. Luego entiéndela. Después reflexiona acerca de ella. Más tarde, medita en ella. Y, finalmente, realízala. Tat Tuam Así: Tú Eres Ello. ¡Tú eres el Atman! Entiende esto y sé libre. Nada puede impedirte que logres la realización de tu naturaleza esencial.

 

La realización del Ser no es una invención. Es tan sólo el descubrimiento del Ser. Es conocer el propio Ser. Es una toma de conciencia.

 

La realización del Ser no es algo que vaya a lograrse por vez primera. No necesitas, en realidad, alcanzar o llegar al Atman o al Ser. Eres verdaderamente el Atman o el Ser Supremo. Sólo necesitas abrir tus ojos internos.

 

La filosofía Vedanta urge al individuo a alcanzar su propia libertad, gloria y dignidad. Conoce la fuente de la libertad, la raíz de la dicha, y sé libre.

 

La dicha es en verdad tu naturaleza esencial. Es tu derecho de nacimiento. Eres el heredero glorioso de la dicha infinita. Realiza esta dicha ahora mismo, en este mismo segundo.

 

No busques fuera de ti la luz, la paz, la felicidad ni la dicha, sino dentro de ti mismo. Moksha, o la salvación, no se halla en el cielo ni en el monte Kailas. El tesoro divino, supremo e inagotable, la perla átmica, se halla oculta en la estancia de tu propio corazón, en una urna de silencio. Descubre la verdadera Realidad en el corazón mismo de tu propia subjetividad, en las profundidades mismas de tu propio ser.

 

 

Maia y la mente

No existe dualidad en la Realidad. Toda modificación es ilusoria. La multiplicidad es una ilusión.

 

Maia, o la ilusión, proyecta la multiplicidad. Crea la división entre el alma individual y el Alma Suprema.

 

Maia es el grandioso poder ilusorio de Dios. Es la materia prima de este mundo. Es la fuente del universo físico. Este mundo de nombres y formas es una representación falsa, mantenida por el ilusionismo de Maia.

 

Al igual que un palo quemado por un extremo produce, al ser agitado rápidamente, la ilusión de un circulo de fuego (Alata Chakra), lo mismo ocurre con la multiplicidad del mundo. Maia nos engaña.

 

Maia causa estragos por medio de la mente. Cuanto percibimos a nuestro alrededor no es más que la mente en forma o sustancia.

 

El mundo es un producto de la mente. El mundo entero es una expansión de la mente. Todo el universo surge y existe tan sólo en nuestra mente.

 

Nada existe fuera de la mente. La tierra, las montañas y los ríos son todos ellos fragmentos de la mente que sólo aparentan existir externamente.

 

El mundo no existe por si mismo. No puede ser percibido sin ayuda de la mente. Desaparece cuando ésta deja de funcionar.

 

Tan sólo la imaginación asume la forma del tiempo, el espacio y el movimiento. El espacio y el tiempo no tienen una existencia independiente aparte de Brahman o el Ser, que es la Consciencia.

 

No hay espacio sin tiempo, ni hay tiempo sin espacio. Ambos van siempre juntos. Ambos son interdependientes. Son irreales.

 

El tiempo y el espacio son creaciones mentales. Son proyecciones mentales, tan irreales como los sueños. A pesar de lo reales que nos parezcan ser, no tienen una realidad última. El Brahman sin tiempo ni espacio es la Realidad única.

 

Sólo Brahman existe. Es tan sólo Brahman lo que brilla como este mundo de objetos variados, similares a las olas que parecen dividir el agua en muchos tipos de pompas y espumas. Brahman aparece como el mundo cuando es percibido a través de la mente y los sentidos.

 

 

 

YOGA SIVANANDA

Ejercicio adecuado (Asanas)

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Profesora: Verónica Viglierchio

 

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