La Ira
Sri Swami Sivananda
En cierta ocasión, un bengalí llamó embustero a un sikh junto al que cruzaba el Ganges en una barca. El sikh se puso tan furioso que agarró al bengalí y le arrojó al río, en cuyas aguas se ahogó. ¡Cuán débil era el sikh mentalmente, a pesar de ser tan fuerte físicamente! Un pequeño sonido, una sola palabra, pudo enfadarle de tal modo como para sacarle de sus casillas en un instante, convirtiéndole en esclavo de la ira.
La ira hace de todo el mundo su esclavo y su víctima. Rompe la amistad incluso entre los más íntimos amigos. Induce a las esposas a pelearse con sus maridos. Excita a todos y mantiene su predominio sobre casi todo el mundo, incluso sobre los Devatas (dioses).
La ira destruye la razón y empuja al hombre a hacer cosas inimaginables. Una persona irascible puede llegar incluso a matar al hombre más venerable y difamar al más justo con expresiones rudas. Un hombre irascible no puede decidir entre lo que debe decir y lo que nunca debería proferir. No hay pecado que no pueda cometer. Bajo la influencia de la ira, el hombre abusa, insulta e incluso asesina a su padre, hermano, esposa, Guru (maestro), o al rey, para luego arrepentirse.
La ira es muy poderosa. Puede destruir todo tipo de Tapas (austeridad). Es enemiga de la paz y del conocimiento. Vuelve al Jiva (alma individual), insensible. Le empuja a hacer todo lo que está en contra el deber (adharmas). Le ciega por completo, convirtiéndole en su esclavo.
Un signo de debilidad
La ira es una emoción fuerte, producida por un daño real o imaginario, que implica un deseo de venganza. La ira surge a partir de la idea de haber sido víctima del mal. La ira reside en el cuerpo astral, pero rezuma en todo el cuerpo físico, de igual modo que el agua rezuma a través de los poros hacia la superficie externa de un botijo. La sangre hierve. Los ojos se congestionan. Se genera un gran calor en el cuerpo. Los miembros se estremecen, los labios tiemblan, los puños se aprietan y la persona en cuestión tartamudea y balbucea palabras con gran furia.
El fuego que enciendes contra tu enemigo acaba por quemarte a ti mismo. La ira actúa como un bumerán, dañando a la misma persona que se pone furiosa. Regresa siempre a la persona irascible, dañándola a ella misma.
La ira es un signo de debilidad mental. Siempre comienza a partir de cualquier tontería o debilidad, acabando en el arrepentimiento y el remordimiento. Si controlas la ira, tendrás una reserva ilimitada de energía. Cuando se controla la ira, ésta se transmuta en una fuerza espiritual que puede mover al mundo entero.
¿Cómo se produce la ira?
Arjuna preguntó a Sri Krishna: “Pero ¿qué es lo que empuja al hombre a cometer el pecado, oh Krishna, sacándole de si, a pesar suyo, como por la fuerza?”El Señor le respondió: «Es el deseo. Es la cólera que surge de la pasión. El deseo es nuestro enemigo, como un monstruo de avaricia y pecado.»
La causa del pecado, o de la acción equivocada, en este mundo es el deseo. La ira no es más que una modificación o una forma de deseo. La ira es el deseo mismo.
Primero piensas en los objetos de los sentidos. Surge luego el apego por estos objetos. Del apego nace el deseo. Cuando se origina un deseo, éste genera Rajas (acción), y urge al hombre a buscar el objeto de su deseo. Pero cuando el deseo no se ve gratificado, o cuando alguien se interpone en el camino hacia su consecución, el hombre se vuelve furioso. El deseo se transforma entonces en ira, de igual modo que la leche se transforma en cuajada.
La raíz de la ira es la ignorancia y el egoísmo. La ira se origina cuando uno se siente insultado, abusado, criticado, o cuando se indican los propios defectos. La ira se produce cuando alguien se interpone en el camino hacia la gratificación de nuestro deseo. La ira se manifiesta al sobreestimar la opinión propia, al desear ser reverenciado, o al imaginar que uno es superior o más sabio que los demás.
La ira surge en quien piensa a menudo en su enemigo. Incluso si has olvidado el sentimiento de disgusto, éste acecha aun en tu mente adormecida. El efecto seguirá allí durante un tiempo. Si renuevas varias veces el mismo tipo de pensamiento de celos, envidia u odio hacia la misma persona, su efecto durará más tiempo. La repetición de un sentimiento irascible intensifica el odio. Un mero sentimiento negativo desarrolla una intensa maldad por la repetición de la ira.
La causa principal de la irritabilidad y la ira es una excesiva pérdida de semen. Un hombre apasionado es más irascible que otros. Un hombre que desperdicia su energía seminal se irrita en seguida incluso por cosas triviales. Sin embargo, un Brahmachari, o célibe, que preserva su Virya, o energía vital, conserva siempre una mente equilibrada. Su mente se mantiene fría en todo momento.
La pasión es la raíz y la ira el tallo. Tendrás que destruir primero la raíz (pasión). Sólo entonces el tallo (la ira) morirá por si solo.
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