Respetar


Bert Hellinger

(Constelaciones Familiares)

 

Respetar significa, en primer lugar, reconocer. Respetar a alguien quiere decir que reconozco que está ahí, que es como es y que es justo que sea como es. Eso implica que me respeto a mí mismo de igual modo: respeto que estoy aquí, que soy como soy y que es justo el hecho de ser como soy.


Si me respeto a mí mismo y respeto al otro en este sentido, renuncio a formarme una imagen de cómo deberíamos ser, tanto yo como el otro. Sin esa imagen previa no existe juicio sobre lo que sería mejor. Ninguna imagen preconcebida se interpone entre mí mismo y la realidad, tal como ésta se manifiesta.


De esta manera, se facilita un segundo elemento, que también forma parte del respeto: amo lo real, en tanto es precisamente real. Esto significa sobre todo: me amo a mí mismo tal como soy; amo al otro tal como es; y amo la manera en que somos diferentes.


Luego también es posible otro elemento, quizá el más bello, que también forma parte del respeto: me alegro de lo real tal como se manifiesta. Me alegro de mí mismo tal como soy; me alegro del otro tal como es; y me alegro de las diferencias que existen entre los dos.


Ese respeto guarda las distancias. No penetra en el otro y tampoco permite que el otro penetre en mí, que me imponga algo o que disponga de mí según su propia imagen. Por eso podemos respetarnos sin pretender nada el uno del otro.


Si nos necesitamos y pretendemos algo el uno del otro, aún tenemos que reparar en un cuarto aspecto: ¿nos fomentamos mutuamente o bloqueamos el desenvolvimiento de ambos? Si tenemos que reconocer que lo obstaculizamos, entonces el respeto no nos hará converger sino divergir. Por lo que debemos respetar que cada uno pueda y tenga que seguir su propio camino. De este modo, el amor y la alegría mutua más que menguar se profundizan. ¿Por qué? Porque el amor y la alegría son entonces como el respeto: serenos.

 

 

 

 

OSHO


 

Sólo la compasión es terapéutica, porque todo lo que está enfermo en el hombre se debe a la falta de amor. Todo lo que está equivocado en el hombre está asociado con el amor: No ha sido capaz de amar o no ha sido capaz de recibir amor. No ha sido capaz de compartir su ser. Esa es la miseria. Eso crea toda clase de complejos interiormente.


Esas heridas internas pueden emerger de muchas maneras: pueden convertirse en enfermedades físicas, se pueden convertir en enfermedades mentales — pero en el fondo el hombre sufre por falta de amor. Al igual que la comida es necesaria para el cuerpo, el amor es necesario para el alma. El cuerpo no puede sobrevivir sin alimento y el alma no puede sobrevivir sin amor. De hecho, sin amor el alma nunca nace; no es un asunto de su supervivencia.


Por eso digo que la compasión es terapéutica. ¿Qué es la compasión? La compasión es la forma más pura del amor. El sexo es la forma mas baja del amor, la compasión la forma más elevada del amor. En el sexo el contacto se basa en lo físico; en la compasión el contacto es básicamente espiritual. En el amor, la compasión y el sexo se mezclan, lo físico y lo espiritual también se mezclan. El amor está a medio camino entre el sexo y la compasión.


Puedes decir que la compasión también es oración. Puedes decir que la compasión es también meditación. La forma mas elevada de energía es la compasión. La palabra compasión es bella: la mitad es pasión; de alguna manera la pasión se ha convertido en algo tan refinado que ya no es pasión. Se ha vuelto compasión.


En la compasión, simplemente das. En el amor, estás agradecido porque el otro te ha dado algo. En la compasión, estás agradecido porque el otro ha tomado algo de ti; estás agradecido porque el otro no te ha rechazado. Tú llegaste con energía para dar, llegaste con flores para compartir y el otro te lo permitió, el otro fue receptivo. Tú estás agradecido porque el otro fue receptivo.


La compasión es la forma más elevada del amor.


La angustia más grande en la vida se da cuando no puedes expresar, cuando no puedes comunicarte, cuando no puedes compartir. El hombre más pobre es aquél que no tiene nada para compartir, o que tiene algo para compartir pero ha perdido la capacidad, el arte de compartirlo; entonces un hombre es pobre.


El hombre sexual es muy pobre. El hombre amoroso es más rico comparativamente. El hombre de compasión es el más rico — está en la cima del mundo. El no tiene confinamiento, ni limitaciones. Simplemente da y recibe y continúa su camino. Ni siquiera espera que le des las gracias. Con tremendo amor él comparte su energía.


Esto es lo que yo llamo terapéutico. A menos que alguna vez se haya producido en ti la compasión, no pienses que has vivido correctamente o que has vivido del todo.


La compasión es el florecimiento. Y, cuando la compasión se da en alguna persona, millones se curan. Cualquier persona que entre en contacto con ella se sana. La compasión es terapéutica.


A Sudden Clash of Thunder (sin traducir)

 

 

 

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