PERDONAR
Robin Casarjian
Cuando no se está dispuesto a perdonar.
Puede que sientas que no quieres perdonar a ciertas personas, o que no deseas hacerlo en este momento. Respeta tu situación. Tu proceso del perdón es exclusivamente tuyo, y esta resistencia puede ser una reacción sana en el momento de desarrollo en que te encuentras. Sé amable contigo.
Aún cuando no quieras perdonar a ciertas personas, puedes practicar el perdón en territorio neutral. Eso siempre es útil, porque te recuerda lo que es posible y quién eres realmente.
Cuando se desea perdonar pero no se es capaz.Cuando comienzas a practicar el perdón conscientemente, es posible que adviertas que a veces, a pesar de tu nueva visión interior y tu auténtico deseo de perdonar, tus reacciones emocionales continúan sin cambiar: todavía sientes aversión, hostilidad y rabia, y no encuentras el perdón en tu corazón. A veces lleva un tiempo que la nueva comprensión se integre en nuestra experiencia emocional. En esos momentos es importante ser paciente con uno mismo y perdonarse. Cuando deseamos perdonar pero continuamos sintiéndonos enfadados, también es útil entrar en nuestro interior y echar una mirada retrospectiva a nuestra vida para ver si el sentimiento de resistencia a perdonar es una señal de que hay algún viejo dolor o daño que no hemos reconocido o curado. Es posible que las circunstancias actuales activen sentimientos no resueltos del pasado que se relacionan de un modo directo o tangencial con lo que sucede ahora.
Un ejemplo clarísimo de esta dinámica le ocurrió a mi amiga Pam. Hal, su novio, tuvo una aventura con otra mujer mientras vivía con ella. Cuando Pam se enteró, se dio cuenta de que había llegado el momento de acabar con la relación. Con mucho dolor pero con algo de ambivalencia le exigió a Hal que se marchara de la casa donde habían vivido juntos durante dos años. Él se mostró auténticamente dolido y arrepentido y quiso que continuaran siendo amigos aunque su relación romántica hubiera acabado. Al reflexionar sobre todo ello, Pam se dio cuenta de que el comportamiento de Hal formaba parte de una pauta que había repetido con otras mujeres antes. Cuando era pequeño se había sentido tan terriblemente herido y tan inseguro del amor de su madre, que se aferraba a una mujer tras otra sin atreverse a dejar a ninguna hasta que éstas establecían sus límites y le exigían que se marchara.
Aunque era consciente del dolor y el vacío que habían motivado la conducta de Hal, Pam se sentía traicionada y de hecho lo había sido. Estaba furiosa con él. Durante muchos meses se dio permiso para sentir su rabia y su dolor. Al cabo de más o menos un año, se distanció algo del asunto y trabajó con su rabia. Comprendió quién era realmente Hal; después de todo se trataba del hombre de quien se había enamorado. Sintió compasión por el dolor y la herida que lo llevaban a meterse en relaciones no factibles que dolorosamente volvía a crear una y otra vez. Pero a pesar de comprender qué impulsaba a Hal a comportamientos que a la larga eran autodestructivos, y de ver que bajo esos comportamientos hirientes y neuróticos había una buena persona, la rabia y la ira continuaban aflorando.
Cuando Pam exploraba sus sentimientos para tratar de averiguar qué le ocurría, además de la rabia contra Hal aparecían imágenes de su padre. Comenzó a comprender que sentía una enorme rabia contra su padre por las muchas aventuras que tuvo mientras estuvo casado con su madre. Jamás se había dado cuenta de la enorme rabia que sentía contra él, ya que siempre la había mantenido tapada por el temor de que la abandonara a ella también. Comprendió que mientras no reconociera y trabajara algunos de los sentimientos que había reprimido durante años en relación con su padre, éstos siempre se activarían cuando intentara trabajar sus sentimientos en relación con Hal. Con la ayuda de un terapeuta, decidió que había llegado la hora de enfrentarse con su pasado.
Descubrir y decir la verdad.Como ya has aprendido, en muchas circunstancias no es necesario intercambiar palabras para que el perdón sea auténtico y completo. Sin embargo, en cualquier relación continuada en que se requiere la cooperación mutua (ya sea con un compañero de trabajo, un jefe, un compañero de cuarto o la pareja) es esencial la capacidad de comunicarse con claridad y sinceridad para favorecer una atmósfera de perdón. A veces se hace necesario para concluir un asunto, a veces para mantener intacta la intimidad. Si hay problemas no resueltos en una relación íntima y no existe una verdadera comunicación, inevitablemente habrá rabia, resentimiento, frustración y muchísimas suposiciones sobre lo que la otra persona piensa y siente.
Para comunicarse verbalmente de una manera que favorezca el perdón, es preciso:
1) ser consciente de cuáles son los verdaderos problemas que se tienen;
2) estar en comunicación con los propios sentimientos;
3) decidir qué pensamientos y sentimientos sería útil comunicar;
4) expresarlos de manera clara y sin acusaciones, y
5) mantener el corazón abierto mientras se dicen las verdades.
Mi amigo Jake solía enfadarse mucho con su esposa porque no se hacía cargo de las cosas de la casa. Al tratar de indagar en sí mismo para ver qué le pasaba, qué sentimiento se escondía bajo esa rabia, descubrió una profunda sensación de desilusión y tristeza porque su matrimonio no era el equipo unido que él había pensado que sería. Al ser consciente de esto, la siguiente vez que se enfadó con su mujer, en lugar de hostigarla le abrió su corazón y le confió la desilusión y la tristeza que sentía. Esta vez su mujer no reaccionó contraatacando, como hacía habitualmente al sentirse juzgada y mal comprendida, sino que lo escuchó, sintió su desilusión y mostró una sincera disposición a trabajar más en equipo con él.
Si Jake no hubiera tomado conciencia del dolor y la desilusión que se escondían bajo su enfado y no se hubiera arriesgado a confiarle estos sentimientos a su mujer, sin hacer acusaciones, probablemente ahora continuarían viviendo cada uno en su propio mundo aislado. La verdadera comunicación (comunión) siempre inspira unión, no separación.
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