Afinación de la Conciencia
Sabiduría de la Kabbalah
¿Cómo podemos aliviar la culpa después de que hemos herido a alguien?
El primer paso es darnos cuenta de que, a pesar del dolor que hayamos causado, lo que ha ocurrido tenía que suceder. Eso no significa que puedas evadirte de la responsabilidad, diciendo algo como: “se lo estaba buscando” o “todo sucede por algún motivo, así que obviamente se lo merecía”. Damos por sentada la ley de causa y efecto, no para que podamos negar la responsabilidad, sino para que podamos asumirla.
Una vez que hayas aceptado que todo sucede por algún motivo, el segundo paso es mirar con detenimiento lo que has hecho y reconocer lo negativo. Esto es algo sobre lo que Rav Áshlag escribe a menudo, referente a desmantelar el ego. A menos que reconozcas lo que hiciste mal, no tendrás la oportunidad de eliminar ese patrón de comportamiento de tu vida.
La clave es reconocer que tú no eres malo. Tu comportamiento lo es.
El tercer paso es el proceso de reparación. Este paso puede resultar potencialmente difícil, por lo que quiero compartir contigo un retazo de sabiduría del Zóhar.
Si estás utilizando el Zóhar, puede que te hayas percatado de que la porción Yitró, es uno de los pocos fragmentos que deben su nombre a una persona. (Yitró fue el suegro de Moisés). El hecho de que esta sección reciba el nombre de Yitró indica que tenemos algo importante que aprender de él.
Yitró era el sumo sacerdote de los midianitas (enemigos de los israelitas) y uno de los magos más poderosos de su tiempo. Sin embargo, cuando oyó hablar de la división del Mar Rojo, se dio cuenta del gran poder de la Luz y pronto vio lo errado de su camino. Inmediatamente lo dejó todo –su casa, su ministerio– y empezó a seguir el camino de Moisés y la Kabbalah.
Tal como el Zóhar explica, Yitró había creado mucha negatividad hasta aquel momento, pero en lugar de lamentarse por sus errores de juicio, lo abandonó todo y se planteó la pregunta más importante que alguien se puede hacer cuando se encuentra ante el precipicio del remordimiento:
“¿Qué puedo hacer ahora para revelar Luz?”
Yitró llevó esto al siguiente nivel y se convirtió de verdad en consejero de Moisés. Vivió con los israelitas durante un año y luego regresó a Midián (su hogar), donde pasó el resto de su vida revelando Luz, instruyendo a los midianitas sobre el poder de la Luz.
Algunas veces fallarás; éste es el sistema que pediste antes de que tu alma bajara a este mundo. En un sentido, el fallar no es en sí mismo realmente un fracaso. El verdadero fracaso es quedarse estancado en el odio a uno mismo, pasando por alto las lecciones que viniste a aprender.
No sólo Yitró fue capaz de recuperarse de los errores que había cometido, sino que utilizó su fracaso para ayudar a los demás a detectar su comportamiento equivocado. Es como una persona que vence a la adicción a la droga y acaba convirtiéndose en un mentor para las demás personas que luchan contra la adicción.
Por lo tanto, la clave para el tercer paso es convertir tus lecciones más duras en una misión para salvar a los demás de cometer los mismos errores.
Estoy seguro de que tienes momentos en tu vida que desearías poder rehacer o hasta borrarlos. Sé que es así. Utiliza la energía de esta semana para traer tus remordimientos a la superficie y encuentra una forma de utilizarlos para bien. Tómate tiempo para identificar algo que hayas hecho en el pasado y de lo cual todavía no has visto la Luz (algo bastante malo que hiciste contra los demás o contra ti mismo). Lleva a cabo los pasos que he mencionado para que te ayuden a alcanzar un punto en el que puedas hacer algo bueno al respecto, aunque no sea directamente con la persona a quien hiciste daño.
Todo lo mejor,
Yehudá
Secuencia de los 72 Nombres conectada a esta semana
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Recuerdo cualquier acto negativo de mi pasado. Reflexiono sobre algunos de mis rasgos más desagradables. Siento el dolor de las personas a las que he lastimado. Pido a la Luz que erradique todos mis rasgos negativos. La fuerza denominada arrepentimiento repara espiritualmente mis pecados del pasado y disminuye el lado oscuro de mi naturaleza.
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