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EL PODER DEL SILENCIO
Jocelyn Arellano
"Estás acostumbrada al conflicto mental. Sientes que si no estás enredada con algún pensamiento, no estás viva..." oía yo éstas palabras en mi interior... "Piensas que si no piensas, piensas, piensas, no pasa nada y es todo lo contrario, pasa y mucho. Cuando no estás atorada en tus patrones mentales y te enfocas en el intervalo entre pensamientos estás contactando tu verdadera naturaleza. En ese instante eres libre. Libre del pasado, libre de juicios, de culpas, libre para experimentar la realidad tal cual es, libre para vivir el presente.
Lo único que tienes es éste instante y sin embargo no lo vives porque lo contaminas con la programación del ayer. La culpa, los juicios, los patrones, las interpretaciones, las expectativas son ideas que vienen del pasado y que empañan tu visión y experiencia del presente. No eres libre para vivir el presente tal cual es porque no eres libre del pasado.
Cuando hay silencio en tu mente, eres libre del condicionamiento y experimentas la aceptación incondicional de todo lo que te sucede. Esta es la experiencia de tu Ser que se manifiesta cuando no estás únicamente enfocada en lo que pasa por la mente. Tú solo ves aquello en donde pones tu atención. Si solamente la pones en los pensamientos, tu visión de la vida dependerá de ellos y seguirás sintiendo insatisfacción y luchando por que las cosas sean diferentes de lo que son. Sin embargo si la atención está en el espacio entre las ideas, en el silencio, contactas la dimensión del Ser donde las cosas simplemente son y no son etiquetadas. No hay ruido que te impida simplemente estar con lo que esté pasando. No hay nada que te separe de la experiencia misma de la realidad. En ese espacio la aceptación es algo natural, una simple entrega a lo que es.
Esto no quiere decir que no vas a desear mejorar o cambiar ciertas circunstancias pero tu vivencia de la realidad aumentará en la medida en que dejes de pelearte con ella y fluyas. Si te das la oportunidad de estar con la vida más allá de tu forma habitual de interpretarla estarás entrando en otra dimensión. Si cada vez que puedas olvidas la etiquetas de "bueno" o "malo" tu perspectiva se amplia. Mientras menos peso tienen tus interpretaciones más importancia cobra el silencio y con éste tu esencia que no puede separarse de la realidad, de la experiencia del aquí y el ahora.
No le creas a todo lo que pasa por tu mente. No tengas miedo de no aferrarte a tus ideas, de dejarlas ir y de experimentarte sin tantas muletas. Tú y tu experiencia son uno y lo mismo. Pregúntate ¿qué eres o quien eres cuando todas las etiquetas se borran? ¿qué queda cuando sólo hay silencio?
Vivir en la cabeza impidiendo el contacto con la realidad no es vida. No busques más la seguridad en tus ideas, en el futuro o en las fórmulas del pasado, penetra en el silencio, dale la bienvenida al presente y VIVE."
Mujeres que Corren con Lobos
Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje asecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.
El primer acto de honrar al sí mismo es afirmar la conciencia: la elección de pensar, de ser conciente, de enviar el haz de luz de la linterna de la conciencia hacia fuera, hacia el mundo, y hacia adentro, hacia nuestro propio ser. Fallar en este esfuerzo es defraudar al sí mismo en el nivel más básico.
Honrar al sí mismo es ser deseoso de pensar independientemente, vivir de acuerdo a nuestro propio juicio, y tener el coraje de nuestras propias percepciones y juicios.
Honrar al sí mismo es estar deseoso de saber no sólo lo que pensamos sino también lo que sentimos, lo que queremos, necesitamos, deseamos, por lo que sufrimos, lo que nos atemoriza, lo que nos enoja, y aceptar nuestro derecho a experimentar tales sentimientos. Lo opuesto a esta actitud es la negación, la renuncia, la represión: la autorepudación.
Honrar al sí mismo es preservar una actitud de auto-aceptación, lo que significa aceptar lo que somos, sin auto-presión, ni auto-castigo, sin ninguna pretensión acerca de la verdad de nuestro propio ser, pretensión dirigida a engañar sea a nosotros o a cualquier otro.
Honrar al sí mismo es vivir auténticamente, hablar y actuar desde nuestros más íntimos sentimientos y convicciones.
Honrar al sí mismo es rehusarse a aceptar la culpa no merecida y hacer lo mejor posible para corregir la culpa que hemos merecido.
Honrar al sí mismo es estar comprometidos con nuestro derecho a existir, que proviene del conocimiento de que nuestra vida no pertenece a otros y que no estamos aquí sobre la Tierra para vivir según las expectativas de algún otro.. Para muchas personas esa es una responsabilidad terrorífica.
Honrar al sí mismo es amar nuestra propia vida, amar nuestras propias posibilidades de crecimiento y de experimentar alegría, amar el proceso de descubrir y explorar nuestras posibilidades inconfundiblemente humanas.
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