Cuando el cuerpo y la mente
trabajan constantemente de modo excesivo, disminuye su eficacia natural
para hacerlo.
La vida social moderna, la
comida, el trabajo, e incluso los denominados “entretenimientos”, tales
como ir a bailar, hacen que la relajación le resulte difícil a las
personas modernas.
Muchos, hasta olvidaron que
el descanso y la relajación, son modos naturales de reponer las energías.
El común de la gente gasta mucha energía física y mental incluso al tratar
de descansar, debido a la tensión. Gran cantidad de vigor corporal se
consume inútilmente.
Mucha de nuestra energía se
usa más para mantener los músculos continuamente listos para el trabajo,
que en el trabajo útil realizado. Con el propósito de regular y equilibrar
el trabajo del cuerpo y de la mente, lo mejor es aprender a economizar la
energía producida por nuestro cuerpo. Esto puede hacerse aprendiendo a
relajarse.
Recordemos que, en el curso de un día, nuestro cuerpo elabora todas las
sustancias y energías necesarias para el día siguiente. Pero, sucede con
frecuencia, que todas estas energías pueden ser consumidas en pocos
minutos, por un estado de malhumor, cólera o irritación intensa. El
proceso de erupción y represión de emociones violentas, crece con
frecuencia hasta convertirse en una conducta habitual. El resultado es
desastroso, no sólo para el cuerpo, sino también para la mente.
Durante la relajación completa, no se consume prácticamente energía, o
“Prana”, aunque se conserva un poco para mantener el cuerpo en condición
normal, mientras que la porción restante se almacena y acumula.
Para poder lograr una relajación perfecta, los yoguis utilizan tres
medios: relajación “Física”, “Mental” y “Espiritual”. La relajación no es
completa hasta tanto no se alcance el estado de relajación espiritual, que
sólo conocen los aspirantes espirituales avanzados.