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Existen numerosos sistemas
modernos diseñados para desarrollar la musculatura a través de
movimientos mecánicos y ejercicios. El Yoga ve al cuerpo como un
vehículo para el alma en su viaje hacia la perfección. Los ejercicios
físicos del yoga no están diseñados únicamente para desarrollar el
cuerpo; sino también para ayudar en las facultades mentales y en las
capacidades espirituales.
Los ejercicios físicos del yoga se llaman Asanas, un término que
significa una postura fija. Esto porque el Asana (o postura) debe
mantenerse por cierto tiempo. De todas formas esto ya es parte de una
práctica avanzada. Inicialmente, estamos interesados en incrementar la
flexibilidad del cuerpo.
El cuerpo es tan joven
como sea flexible. Los ejercicios yóguicos enfatizan en la salud de la
columna vertebral, en su fuerza y flexibilidad. La columna vertebral
alberga el sistema nervioso, que es el sistema telegráfico del cuerpo.
Al mantener la columna fuerte y flexible a través del ejercicio,
incrementamos la circulación y los nervios tienen asegurado su
suministro de nutrientes y oxígeno.
Las Asanas también afectan a los órganos internos y el sistema endocrino
(glándulas y hormonas).
Tradicionalmente, los
Yoguis practican Surya Namaskar, el Saludo al Sol, antes de la sesión de
Asanas.
Aunque existen muchas
Asanas (8.400.000 según las escrituras) la práctica de las
12 posturas
básicas de la línea Sivananda (Serie de Rishikesh), contiene la esencia
y todos los mayores beneficios de este maravilloso sistema milenario.
Demostración de asanas
AQUÍ
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La mayoría de la gente usa
solamente una fracción de su capacidad pulmonar para la respiración.
Respiran de modo superficial, apenas expandiendo la caja torácica. Sus
hombros están encorvados, tienen tensión dolorosa en la zona alta de la
espalda y cuello, y sufren de falta de oxígeno. Deberían aprender la
respiración completa yóguica.
Los distintos tipos de respiración son:
1. La respiración clavicular: es la más superficial y el peor tipo
posible. Durante la inhalación los hombros y la clavícula son elevados
mientras que el abdomen es contraído. Se realiza un esfuerzo máximo,
pero una mínima cantidad de aire es obtenida.
2. La respiración toráxica: es realizada con los músculos intercostales
expandiendo el tórax, y constituye el segundo tipo de respiración
incompleta.
3. La respiración abdominal profunda: es la mejor, por cuanto lleva aire
a la parte más baja y más amplia de los pulmones. La respiración es
lenta y profunda, efectuándose por tanto un uso adecuado del diafragma.
De hecho, ninguno de estos tipos es completo. Una respiración yóguica
completa combina los tres, comenzando con una respiración profunda y
continuando la inhalación a través de las zonas intercostal y
clavicular.
Pranayama
Indudablemente, la cuestión más importante respecto de una buena
respiración es el Prana o energía sutil del aliento vital. El control
del Prana conduce al control de la mente.
Los ejercicios
respiratorios son llamados Pranayamas, que significa precisamente
“controlar el Prana”.
Los dos principales Pranayamas enseñados y practicados en la línea Sivananda
son Kapalabhati y Anuloma Viloma.
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Cuando el cuerpo y la mente
trabajan constantemente de modo excesivo, disminuye su eficacia natural
para hacerlo.
La vida social moderna, la
comida, el trabajo, e incluso los denominados “entretenimientos”, tales
como ir a bailar, hacen que la relajación le resulte difícil a las
personas modernas.
Muchos, hasta olvidaron que
el descanso y la relajación, son modos naturales de reponer las energías.
El común de la gente gasta mucha energía física y mental incluso al tratar
de descansar, debido a la tensión. Gran cantidad de vigor corporal se
consume inútilmente.
Mucha de nuestra energía se
usa más para mantener los músculos continuamente listos para el trabajo,
que en el trabajo útil realizado. Con el propósito de regular y equilibrar
el trabajo del cuerpo y de la mente, lo mejor es aprender a economizar la
energía producida por nuestro cuerpo. Esto puede hacerse aprendiendo a
relajarse.
Recordemos que, en el curso de un día, nuestro cuerpo elabora todas las
sustancias y energías necesarias para el día siguiente. Pero, sucede con
frecuencia, que todas estas energías pueden ser consumidas en pocos
minutos, por un estado de malhumor, cólera o irritación intensa. El
proceso de erupción y represión de emociones violentas, crece con
frecuencia hasta convertirse en una conducta habitual. El resultado es
desastroso, no sólo para el cuerpo, sino también para la mente.
Durante la relajación completa, no se consume prácticamente energía, o
“Prana”, aunque se conserva un poco para mantener el cuerpo en condición
normal, mientras que la porción restante se almacena y acumula.
Para poder lograr una relajación perfecta, los yoguis utilizan tres
medios: relajación “Física”, “Mental” y “Espiritual”. La relajación no es
completa hasta tanto no se alcance el estado de relajación espiritual, que
sólo conocen los aspirantes espirituales avanzados.
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